La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Mes maravilloso éste

Santo Rosario, Rosario Santo

ELEUTERIOEleuterio Fernández Guzmán. Licenciado en Derecho

 En octubre, la Iglesia católica celebra y sus fieles celebramos, el mes del Santo Rosario. Y sólo con tener en cuenta qué referimos al ponerlo en práctica nos viene al corazón un gozo tan grande que no es fácil indicar hasta dónde puede llegar el mismo ni qué caminos de nuestra vida no puede iluminar.

Mes del Santo Rosario; mes, también, de María, Madre.

Quien reza esta singular oración no hace más que cumplir la voluntad de Dios al respecto de que siempre nos conviene tener presente a Su Madre. Nuestra existencia sin María y sin recordar, misterio a misterio no puede ser lo mismo. Y quien no lo hace porque entiende que no es de su particular gusto, no sabe qué se pierde.

El Santo Rosario es, en efecto, un Rosario Santo porque nos dirigimos a Dios a través de nuestra Madre que, no por casualidad, lo es, también, del Creador.

Y, sin embargo, como bondad de Dios a través de María, en los escritos del Beato Alano se recogen las promesas que Nuestra Señora del Rosario que hace a quienes recen el Santo Rosario. Y son, a saber.

“1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.

4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.

5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.

6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.

7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.

8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.

9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.

10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.

11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.

14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

Son quince porque es mucho el amor de María hacia sus hijos. Rezando, pues, el Santo Rosario, no sólo nos embarcamos en una oración acogedora sino que, además, nuestra Madre nos abraza de una forma muy particular. Y al decir y repetir “Ruega por nosotros” lo que hacemos es entregarnos a su corazón bondadoso y tierno.

Este mes, en el que ya estamos, no es un mes cualquiera. Al contrario es la verdad porque Dios, que siempre nos ama y nos mira, contempla de buen grado lo que hacemos al rezar los Avemarías y el resto de oraciones que componen el Santo Rosario.

¡Alabado sea Dios que tanto amor así nos muestra!