La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La clave para la reforma de la Iglesia y de la sociedad

 

El viaje del Papa a Asís queda para la historia como un hito dentro de  un momento en la vida de la Iglesia que está suscitando enormes esperanzas no sólo entre los católicos, sino también en muchas personas de otras religiones o incluso alejadas de la fe. Se ha dicho que Francisco de Asís es el santo que más se ha parecido nunca a Jesús. Por eso, no podría haber modelo más apropiado para el actual proceso de reformas en el que se encuentra hoy inmersa la Iglesia, que en esencia consiste en despojarse de toda mundanidad y volver a las raíces del Evangelio.

Ese proceso ha tomado velocidad de crucero desde el Concilio Vaticano II, pero en los últimos 6 meses, el Papa Francisco lo ha impulsado con especial vigor. Llama la atención la reforma en la curia, que Francisco ha comenzado a examinar esta semana con un grupo de cardenales. Se trata  de una parte muy importante, pero pequeña, de las reformas que quiere impulsar el Papa. El objetivo es mostrar el Evangelio al mundo de un modo creíble; dar testimonio de que en Jesucristo está la respuesta a los anhelos y problemas del hombre de hoy. “La Iglesia somos todos”, ha subrayado el Papa en Asís. Ya sea en el modo de vivir contracorriente el matrimonio y la familia, o en la opción por el celibato de los consagrados, el Papa insiste en que todos los bautizados deben anunciar a Cristo con su testimonio. Así es como Francisco de Asís renovó la Iglesia y la sociedad de su tiempo. La misma fórmula, dice el Papa, sigue siendo válida hoy.