La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Francisco en Asís

 

El Papa Francisco recorre desde esta mañana la tierra santa de Italia, la bella ciudad de Asís, lugar en el que aún hoy resuenan los ecos de aquella invitación de Jesús al joven hijo de un mercader, Francisco Bernardone, para que reparase su Iglesia. El denominado “espíritu de Asís” del pontificado de Francisco se ha perfilado a medida que las palabras y los gestos  del Papa nos recuerdan que ser cristiano “es una relación viva con la Persona de Jesús, es revestirse de Él, es asimilarse a Él”. Esta afirmación del obispo de Roma pone en el centro de la definición del cristianismo a la Persona viva de Jesús, no un proyecto ideológico ni humanitario.

El Papa ha insistido en que nada hay más alejado de la realidad que una imagen de Francisco de Asís almibarada o sazonada de energías panteístas. La paz que San Francisco nos transmite es la que procede del encuentro con Cristo, que conduce al respeto de la creación y al respeto de la dignidad de toda persona. El Papa ha tenido en su encuentro con los pobres que atiende Cáritas, un preciso discurso en el que ha aclarado, ante los tópicos que circulan por los medios, en qué consiste el ejercicio de desnudar a la Iglesia. Con la espontaneidad que le caracteriza, ha insistido en que la Iglesia debe desprenderse del espíritu del mundo, de la mundanidad que la lleva a la vanidad y al orgullo. El espíritu del mundo es el cáncer de la sociedad, es enemigo de Dios y de la Iglesia.