La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítulo XXVIII (II). La felicidad, imposible necesario

ABSTRACT

Chapter XXVIII, part II: “Happiness, the necessary impossible” (La felicidad, imposible necesario).

Marías begins this chapter asserting that happiness refers to life as a whole, including sufferings, displeasures and threats.

From Marías’ point of view, Christianity has been fundamental, as it introduced a vision of happiness in relation to salvation. According to the most admitted Christian conception, Man’s personal destiny depends on his last moment, so it is possible that a life full of virtues ends with a mortal sin without repentance.

In order to achieve happiness, Marías asserts that it is vital to say “yes” to our own circumstances, to our own vocation. That means that happiness is always something personal, and something which is not different from Man’s own reality. Regarding to this, Marías says that it is very important to treat people as part of our happiness project and not as just simple things from which we obtain pleasure and usefulness.

Finally, Marías ends this chapter reflecting on happiness and death, as a kind of introduction for the next chapter: Chapter XXIX, “Human mortality” (La mortalidad humana).

En cambio en el hombre actual “quiere anticipar la felicidad, quiere «poseerla», pero entonces se presenta a él en la forma del «por ahora todo va bien»; la estructura vital del emplazamiento hace que la felicidad se viva a plazos o, si se prefiere, a crédito […] la felicidad se refiere a mi vida en su totalidad, sea lo que quiera de los sufrimientos, sinsabores o amenazas quien compongan su contenido”1. El cristianismo ha sido fundamental, ya que introdujo una visión de la felicidad en relación a la salvación, pero esto “tiene un carácter muy interesante y que plantea problemas teológicos”. En la concepción cristiana más admitida, el destino personal del hombre depende del último momento […] una vida llena de virtudes puede terminar con un pecado mortal sin arrepentimiento”2. Esto lleva, por consiguiente, a que existan dos tipos: acentuar la felicidad ultraterrena por una parte, y, por otra, olvidar, o como dice Julián Marías, olvidar la terrenal3.

Nuestro filósofo nos dice que para poder alcanzar la felicidad, el hombre debe decir «sí» a la circunstancia, a su propia vocación, entonces los vectores de nuestra vida “alcanzan su blanco; entonces la felicidad acontece, nos toca o afecta, nos llena; al alcanzar su término las flechas, la instalación queda colmada, el tiempo parece detenerse, remansarse, y seguimos un regusto de eternidad”4.

La felicidad en este mundo, y en el otro, pasa por ser dramática y argumental; no un estado sino una instalación desde la que se proyecta vectorialmente «la felicidad acontece». La felicidad no es distinta de la realidad de la vida humana, de ahí que la vida del hombre sea indigente y no suficiente5.

La felicidad es siempre personal, no afecta en cuanto personas, de ahí la importancia de tratarlas como proyecto de felicidad, no como cosas de las que obtenemos utilidad o placer, debemos no cosificar a la persona. Una persona metalizada es alguien que está volcado hacia el dinero, materializado y despersonalizado y el afán de posesión le lleva al enajenamiento. Julián Marías afirma que, frente a la metáfora de la posesión, cabría utilizar la de la efusión, mediante la cual nos vertemos o derramamos hacia algo o alguien6.

“¿Quién soy yo? ¿Qué será de mí? Si a la segunda pregunta tengo que contestar al final «Nada», es decir, «Nadie», esto anula la primera […] Si muero del todo, todo dejará de importarme alguna vez, luego es cuestión de esperar. Nada importa verdaderamente, luego nada vale la pena”7. Si esto es así sólo se puede ser feliz en la medida en que se olvide la muerte. La felicidad sería un engaño, Julián Marías apela a llamar a las cosas por su nombre, y la muerte forma parte de la vida.

Nuestro filósofo incluye el tema de la muerte al final de este capítulo como eslabón con el siguiente, en el que tratará La mortalidad humana, al considerarla como parte integrante de la estructura empírica de la vida humana.

 

 

La próxima semana continuaremos adentrándonos con la exposición del Capítulo XXIX: La mortalidad humana.

 

1 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 204

 

2 MARÍAS, J., La felicidad humana, Alianza Editorial, Madrid, 1994. Pág. 18

 

3 MARÍAS, J., La felicidad humana, Alianza Editorial, Madrid, 1994. Pág. 19

 

4 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 204

 

5 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 205

 

6 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 208

 

7 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 209