La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítulo XXVIII: “La felicidad, imposible necesario”

ABSTRACT

Chapter XXVIII: “Happiness: a necessary-impossible” (“La felicidad, imposible necesario”).

The issue of happiness was a topic discussed by Marías in his book Human happiness. This chapter begins by explaining what happiness is. Happiness is continuous and a future possibility, however the pleasure is momentary. For the Greeks the assessment of happiness or unhappiness of a man could only be done at the end of life. In contrast, the modern man “wants to anticipate happiness, wants to «possess it»”. Christianity has been essential, because it introduced a vision of happiness in relation to salvation. Marías tells us that to achieve happiness, man must say “yes” to the circumstance, to his own vocation. Marías includes the issue of death at the end of this chapter as a link to the next, which will seek about human mortality by considering it as part of the empirical structure of human life.

Next week, we will study chapter XXIX: “Human mortality”.

A continuación nos adentramos en el Capítulo XXVIII: La felicidad, imposible necesario de Julián Marías Antropología metafísica.

Antes de comenzar el siguiente capítulo se hace indispensable comentar que el tema de la felicidad fue un tema tratado por nuestro filósofo en su libro La felicidad humana. En sus primeras páginas afirma que “No se ha pensado lo bastante sobre la felicidad humana, el gran tema que condiciona nuestra vida entera […] como la felicidad es siempre asunto personal, no basta con un libro ni una doctrina: cada hombre, cada mujer tiene que pensar, tiene que preguntarse perentoriamente por lo que entiende por felicidad y lo que necesita para ser feliz”1.

Julián Marías empieza este capítulo explicando qué es la felicidad: “El mundo en que vivimos tiene siempre una  «tonalidad».  Por ello, el encontrarse en él es encontrarse  «bien» o «mal». Cuando ese encontrarse bien o mal afecta, no a algún contenido particular, sino a la vida misma, entonces podemos hablar de felicidad”2. La felicidad es continua y futuriza, en cambio el placer es momentáneo, esa es la diferencia sustancial. Y es necesario diferenciarla de lo que no es: alegría, placer, o bienestar3. “El placer es siempre placer del momento; ahora siento placer, en este momento que quisiera eternizar, como sabía Nietzsche. La felicidad (o la infelicidad, por supuesto) afecta más bien a la futurición”4. Pero siempre al lado de la felicidad encontramos la infelicidad, “esto dignifica que lo malo se deriva de lo bueno, como lo absoluto presupone lo sensato, y nos hacer ver que lo positivo es en todos los casos la cualidad fundamental”5.

El hombre siente que necesita ser feliz, pero, en cambio, no la alcanza; además se da cuenta que siempre existe una cierta gradación porque nunca la alcanza6. Pero nuestro filósofo nos descubre que “La vida es perpetuo, inexorable descontento […] pero esto quiere decir que a la vida le corresponde el contento”7.

El hombre siempre la ha buscado pero no ha sido de interés para los intelectuales8. Considera la necesidad de llevar a cabo un estudio lingüístico, pero el método que recomienda es pensar9. Para los griegos, que tenían dos palabras para nombrarla, daímon y mákar, la valoración sobre la felicidad o infelicidad de un hombre sólo se podía hacer al final de la vida: “la felicidad o infelicidad dependen esencialmente de la adecuación de la vocaciones con la circunstancia en que han de realizarse; y una defensa contra la vocación frustrada es si transferencia a un plano imaginativo, en la utopía, la ficción artística o el simple y esencial «soñar despierto»”10. Platón usaba las palabras makários, makaría o makarióstes, para hablar de felicidad, en cambio Aristóteles usó daómin, eudaímon y eudamonía11.

La próxima semana continuaremos adentrándonos con la exposición de la segunda parte de este Capítulo XXVIII: La felicidad humana, imposible necesario.

 

1 MARÍAS, J., La felicidad humana, Alianza Editorial, Madrid, 1994. Pág. ii

 

2 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 202

 

3 MARÍAS, J., La felicidad humana, Alianza Editorial, Madrid, 1994. Pág. 16

 

4 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 202

 

5 RALEY, H., Julián Marías: una filosofía desde dentro, Alianza Universidad, Madrid, 1997, pág. 297

 

6 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 202

 

7 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 203

 

8 Nuestro filósofo considera que la falta de interés de los intelectuales por el estudio de la filosofía se debe a “la dificultad de los métodos para estudiarla” en  MARÍAS, J., La felicidad humana, Alianza Editorial, Madrid, 1994. Pág. 53

 

9 MARÍAS, J., La felicidad humana, Alianza Editorial, Madrid, 1994. Pág. 56

 

10 MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Universidad, Madrid, 1981, pág. 290

 

11 MARÍAS, J., La felicidad humana, Alianza Editorial, Madrid, 1994. Pág. 69