La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa denuncia la concepción economicista de la sociedad que desborda los límites de la justicia social

1_0_687989En la festividad de San José Obrero, y ante más de 70 mil fieles, Su Santidad el Papa ha pedido una opción decidida contra la trata de personas y el trabajo que esclaviza. Haciendo hincapié en la dignidad humana de los trabajadores e invitando a la solidaridad, se dirigió también en particular a los responsables de la cosa pública y pidió a todos que “en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores”.

En su catequesis central en italiano, el Papa Francisco se detuvo en la personalidad de San José obrero y de la Virgen María «dos figuras tan importantes en la vida de Jesús, de la Iglesia y en nuestra vida». Tras recordar que «Jesús entra en nuestra historia, naciendo de María por obra de Dios, pero con la presencia de San José, el padre legal que lo custodia y también le enseña su trabajo», el Santo Padre destacó una vez más que «el trabajo forma parte del plan de amor de Dios ¡nosotros estamos llamados a cultivar y custodiar todos los bienes de la Creación y de este modo participamos en la obra de creación! El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de una persona».

«Pienso – dijo también el Papa – en las dificultades que, en varios países, encuentra hoy el mundo del trabajo y de la empresa; pienso en cuantos, y no sólo jóvenes, están desempleados, muchas veces debido a una concepción economicista de la sociedad, que busca el provecho egoísta, más allá de los parámetros de la justicia social».

El Obispo de Roma manifestó una vez más su preocupación por las dificultades que se vive en tantas partes del mundo a causa de la falta de trabajo, producto muchas veces del provecho egoísta, fuera de los parámetros de la justicia social: «Deseo dirigir a todos la invitación a la solidaridad y a los responsables de la cosa pública la exhortación a que realicen todo esfuerzo para dar nuevo impulso a la ocupación; ello significa preocuparse por la dignidad de la persona; pero sobre todo quisiera decir que no hay que perder la esperanza; también san José también tuvo momentos difíciles, pero nunca perdió la confianza y supo superarlos, en la certeza de que Dios no nos abandona Y luego quisiera dirigirme en particular a ustedes chicos y jóvenes: empéñense en su deber cotidiano, en el estudio, en el trabajo, en las relaciones de amistad, en la ayuda a los demás; el porvenir de ustedes depende también de cómo saben vivir estos años preciosos de la vida. No tengan miedo del compromiso, del sacrificio y no miren con miedo al futuro, mantenga viva la esperanza: siempre una luz en el horizonte».

El Santo Padre tuvo también unas palabras de preocupación para lo que definió el “trabajo esclavo”, el trabajo que esclaviza.

Después en su catequesis, Francisco destacó que en el silencio del quehacer cotidiano, san José, junto con María, tienen un sólo centro común de atención: Jesús. Finalizando su catequesis, la primera del mes de mayo dedico a María, el Obispo de Roma recordó la importancia y la belleza de la oración del santo Rosario, con el que contemplamos los misterios de Jesús, para que como para María y san José , El, esté en el centro de nuestros pensamientos.

Palabras en español

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, primero de mayo, fiesta de san José obrero e inicio del mes dedicado a la Virgen María, deseo reflexionar sobre dos ideas. La primera sobre el trabajo. En el evangelio, Jesús es conocido como «el hijo del carpintero». En el taller de Nazaret, comparte con san José el esfuerzo, el cansancio, los problemas de cada día, así como también la satisfacción. El trabajo forma parte del plan del amor de Dios y otorga dignidad a la persona. No dejo de pensar en las dificultades que tienen no pocos países en el ámbito laboral. Pido a todos que, en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores. San José, que vivió momentos difíciles y puso su confianza en Dios, que no abandona, interceda por todos los trabajadores del mundo.

Deseo referirme también a la actitud de María y José ante Jesús. Ellos acompañan y protegen con ternura el crecimiento  del Hijo de Dios, sabiendo conservar y meditar en su corazón todas las cosas. Para escuchar al Señor, es necesario contemplarlo, percibir su presencia, dialogar con Él, sacar tiempo para la oración. En este mes de mayo, recuerdo la importancia y la belleza de la oración del Rosario. Con su recitación, meditamos los momentos centrales de la vida de Jesucristo, tratando de que Él sea el centro de nuestros pensamientos, atenciones y acciones.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos
provenientes de España, Argentina, Costa Rica, Perú, Chile, México y los demás
países latinoamericanos. Pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen
a ser fieles en nuestro trabajo cotidiano y a afrontar con fe las vicisitudes de
cada día. Muchas gracias.