La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Los caminos de Cristo

La vida cristiana consiste en dejar que Cristo trabaje sobre nosotros y nos haga capaces de ver al Padre con los ojos del alma. Son palabras dichas el viernes por el Papa, que a lo largo de la semana ha insistido varias veces en la misma idea, en las misas que cada mañana celebra con empleados del Vaticano y en sus intervenciones públicas. El miércoles, ante empleados del Instituto para las Obras de Religión, conocido como banca vaticana, el Papa advirtió de que la Iglesia no es una Ong ni «una organización burocrática», sino una madre a través de la cual se propaga el amor de Dios por cada uno de sus hijos. Similar fue el mensaje que trasladó a los nuevos sacerdotes que ordenó el pasado domingo, a quienes animó a ser «pastores, no funcionarios».

Hay una aparente paradoja: la Iglesia existe para evangelizar, desde el Papa y los obispos hasta el último de los bautizados. Sin embargo la cosa no funciona cuando los hombres se lanzan a intentar conseguirlo sólo con sus propios recursos. De nada sirven ejércitos, el dinero ni los brillantes planes pastorales. A Francisco le gusta aludir al ejemplo de los primeros cristianos de toda condición, que se lanzaban con coraje a anunciar el Evangelio desde el mismo momento de bautismo. Era su fe lo que les hacía creíbles ante el mundo, el valor para dejarse conducir por Cristo, que guía a la Iglesia por el camino de la cruz y de «las persecuciones del mundo», aunque siempre con la «alegría de la Resurrección».