La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Jaime Mayor Oreja afirma que el relativismo ha conseguido “eliminar de la Constitución europea cualquier referencia a las raíces cristianas”

Durante la presentación del libro “Hablando con el Papa”, de la Editorial Planeta, Jaime Mayor Oreja afirmó que la renuncia de Benedicto XVI supone “reconocer en sus palabras el valor de la verdad y la fortaleza de ese valor”. Además participaron Mercedes Aroz, exsenadora del PSOE, Francisco Vázquez, que fue embajador de España ante la Santa Sede durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y el novelista Jon Juaristi, en un acto moderado por la periodista Isabel San Sebastián.  libropapa

Isabel San Sebastián, encargada de moderar el acto, reconoció que pese “a ser agnóstica” comparte “la batalla por la vida desde su concepción hasta el final” y lamentó “la perversidad de deshumanizar  a las personas para así matarlas, liquidarlas más fácilmente”. En estos tiempos, dijo, “hace falta mucha reflexión, abrazarse a los principios, abrazarse a los valores”.

El eurodiputado del PP y autor del prólogo del libro, Jaime Mayor Oreja, comenzó su intervención poniendo de manifiesto que cuando comenzó el proyecto –hace casi un año- “ni remotamente podíamos pensar que pocos meses después se iba producir la renuncia de Benedicto XVI”. Dicho esto, subrayó que “estamos convencidos que este Papa ha sido determinante y decisivo en el diagnóstico del mundo en que vivimos” puesto que “el valor de la verdad” está presente en todas sus intervenciones y discursos.  Además, ha sido el único, prosiguió, “capaz de diagnosticar certeramente que el relativismo es nuestro principal adversario”.

Hablando de las sociedades occidentales, afirmó que el relativismo tiene una “enorme capacidad destructora” y que “constituye un fenómeno casi invisible, que parece no existir” pero que ha conseguido “eliminar de la Constitución europea cualquier referencia a las raíces cristianas, ha reemplazado el derecho a la vida por el derecho al aborto, el derecho a vivir dignamente por el derecho a morir dignamente”.

Así, advirtió que sólo cuando la crisis ha afectado al confort nos hemos dado cuenta de ella. “La crisis moral que nos está causando cierto desplome es la misma que antes, lleva causando desprecio a la vida y a la dignidad de la persona, desequilibrio en los derechos y obligaciones…”. Para Mayor Oreja, “escuchar al Papa decir que le faltaban fuerzas físicas” supone “reconocer en sus palabras el valor de la verdad y la fortaleza de ese valor”. “Los tiempos nuevos que se están alumbrando en el mundo son confirmados por la decisión de Benedicto XVI”, dijo. Y es que “relativizar todo al extremo está condenado al fracaso”. Finalmente animó a continuar la tarea de Benedicto XVI, a quien “le ha correspondido el diagnóstico del relativismo”.

“Europa se ha quedado sin moral”

Además, Ignacio Sánchez Cámara, uno de los coordinadores del libro, mostró su “entusiasmo” por participar en este proyecto y subrayó su convencimiento de que “en estos momentos de crisis, el magisterio del Papa Benedicto XVI es fundamental para quienes somos católicos y para quienes no lo somos”. Así, refiriéndose a las dimensiones de la crisis, señaló que “vivimos una crisis moral y profunda.  Europa se ha quedado sin moral. El relativismo no puede ser el remedio sino es parte de la culpa y es una pieza que da lugar a una mayor: la inversión de los valores” que consiste en “pasar lo torcido por derecho, lo malo por lo bueno, la falso por verdadero, voz del Papa la más autorizada”.

El otro coordinador, Francisco Javier Contreras, habló de la pluralidad del libro, que recoge las reflexiones de filósofos, teólogos, economistas, políticos…. “La doctrina de Benedicto XVI interpela a todos, no sólo para creyentes muy relacionados con el sentido de la vida”, dijo. Y es que “el pensamiento de Benedicto XVI posee relevancia, le dice algo al hombre actual y tiene vigencia en el contexto cultural actual”. Sin embargo, consideró que hoy hay más “desconfianza en la razón” pese a que “Dios es ante todo razón”. A su juicio, “parece que decir esto es casi una provocación”.

Otra de las participantes, Mercedes Aroz, exsenadora del PSOE, habló del capítulo relacionado con la vida y apuntó a la “claridad” a la hora de hablar del anuncio del Evangelio y de la vida. Según dijo, Benedicto XVI “ha llevado a la Iglesia a su identidad original, a lo esencial”, de hecho, “la fe, la esperanza y la caridad, subrayó, son corazón de la vida cristiana”. Para Aroz, se debe crear “crear una ética única, más allá de visiones partidistas”.

Paco Vázquez, que fue embajador de España ante la Santa Sede del 2006 al 2011, se confesó en su intervención como “admirador del pensamiento de Benedicto XVI antes de que Joseph Ratzinger fuera elegido Papa  por su rigor intelectual en su afán permanente de conciliar los conceptos de fe-razón y fe-ciencia” y destacó que “siempre se ha preocupado de buscar la superación de las contradicciones que en e l pasado han existido entre la Iglesia y la izquierda católica”.

En cuanto a su aportación al libro se centró en “principios irrenunciables, que no pueden ser objeto de debate: el derecho a la vida, la defesa de la familia, la libertad de educación…” y pidió que “el legado de Benedicto XVI no quede reducido a la circunstancia histórica de su renuncia” porque sería “injusto”, cuando ha sido un papa que ha participado en el Concilio Vaticano II, ha vivido la segunda guerra mundial y “ha contribuido a ordenar la doctrina como ningún papa lo había hecho”, llegando incluso, “a la modernización de algunas estructuras que todavía estaban anquilosadas”. A su juicio, “la etapa de Benedicto XVI ha de ser valorada como una de las más importantes de la iglesia moderna en los dos últimos siglos”.

Concluyó el acto el novelista Jon Juaristi, que se presentó como “judío” y quien se refirió al “haz lo que quieras”, “expresión máxima del relativismo, que es a su vez la norma más totalitaria que se pueda pensar”.