La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La alimentación es un derecho y los estados tienen la obligación de generar las condiciones para que este derecho se pueda materializar”

Ayer se presentó en la Univesidad de Comillas el informa “El desafío del hambre. La seguridad alimentaria en nuestro mundo globalizado”, realizado en el marco de la campaña contra el hambre de Manos Unidas. Intervinieron en el acto Jerónimo Aguado, presidente de Plataforma Rural; Lourdes Benavides, de la Campaña Crece de Intermón Oxfam; Marco Gordillo, coordinador del Departamento de Campañas de Manos Unidas; Inmaculada Cubillo, de Cáritas y Gonzalo Fanjul, del blog 3.500 millones de El País, encargado de moderarlo. Además, se realizó una videoconferencia con Henry Morales (Guatemala) y Carlos García Peret desde París.

informemanosunidasAl comienzo intervino Soledad Suárez, presidenta de Manos Unidas, quien ha mostrado la necesidad de cambiar para solventar el problema de las desigualdades e injusticias. Por eso, al presentar este documento, ha explicado, se aviva “el deseo de las mujeres que hace 50 años comenzaron a luchar para acabar con el hambre en el mundo”.
Por su parte, Marco Gordillo ha hecho una breve exposición del contenido del documento y ha destacado que coincidiendo con el L aniversario de Manos Unidas, se puso de manifiesto la necesidad de recoger el estado de la situación de la lucha contra el hambre. Así, comenzó un convenio de colaboración con la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo), donde se centró el problema seguridad alimentaria. A su juicio, el documento pretende “sensibilizar, movilizar y generar inquietud, desde una perspectiva global, sistemática, y universal”. En este sentido, ha añadido que “la alimentación es un derecho” y que “toda persona tiene derecho a acceder de una manera libre y permanente a alimentos que le permitan vivir con dignidad”.

Además, añadió que el informe está escrito desde la perspectiva de las personas más pobres y vulnerables y ha alertado de que “870 millones de personas, según la FAO, padecen hambre crónica en el mundo”. Por otro lado, ha destacado que “la segunda parte del documento hace referencia a cuatro aspectos: producción de biocombustibles, especulación de los alimentos, cambio climático y acaparamiento de tierras” como la “nueva problemática del hambre”. Y es que “en un mundo donde la demanda de alimentos es cada vez mayor y las condiciones para producirlos cada vez menor, se generan grandes oportunidades de negocio. Esto es lo que está detrás de las subidas alimentarias”.

Frnte a ello, abogóo por el apoyo a los pequeños productores y advertió que “si la alimentación es un derecho, los estados tienen la obligación de generar las condiciones para que este derecho se pueda materializar. Necesitamos cambiar nuestros hábitos de consumo y alimentación y frenar que el 60% de la comida en los países ricos se tire a la basura”.

Por su parte, Henry Morales (Guatemala), coordinador del movimiento Tzuk Kim-Pop, comentó que en su país el problema de la desnutrición infantil es un “gravísimo problema” y ha hablado de “falta de coherencia y el papel de los estados”. Y Carlos García Paret (París), que estuvo 8 años en la Amazonia Brasileña, se ha centrado “en las consecuencias de la incorporación de Amazonia al sistema internacional de alimentos: 700 mil kilómetros de selva desforestada, casi 100 pueblos esquimados, culturas perdidas, 1500 líderes asesinados…”.

Por otro lado, Inmaculada Cubillo, se pronunció sobre las “herramientas para cambiar el escenario del hambre y encontrar estrategias y mirar el problema de otro modo”. Y Lourdes Benavides, consideró que se ha de “hacer presión política en este contexto de crisis” y ser “una voz más escuchada”.

En 2050, 70% más de alimentos

En cuanto a que en el 2050 se producirán más del 70% de alimentos que los que se producen en este momento, se puso de manifiesto “la fragilidad en las estructura del estado, en los derechos, en las leyes…”. Así, abogan por democratizar el sistema y ayudar a todos los procesos de producción para preservar los sistemas locales de producción, respecto a las culturas de los pueblos originarios. Además, habría que realizar una equitativa distribución de la riqueza y no derivar el 80% de la alimentación a temas de biocombustibles.