La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

No hay terrorismo tolerable

Después de unos días intensos la semana comienza más tranquila en Boston. Aunque todavía quedan muchas preguntas y mucho dolor en la ciudad estadounidense. El segundo de los hermanos Tsarnaev, principales sospechoso del atentado contra el maratón, era detenido el sábado y ya ha empezado a prestar declaración. Algunos han criticado la importancia que se ha dado al ataque que ha sufrido Boston y el hecho de los que medios hayan resaltado los efectos del terrorismo en Estados Unidos. Todos los ataques que se producen en el mundo son importantes pero es lógico que nos veamos afectados por los que están más cerca cultural y geográficamente.

Sentir el dolor más cercano nos hace más sensibles para el dolor más lejano. Otros señalan que en un mundo abierto tenemos que acostumbrarnos a una cierta dosis de terrorismo. Boston sería la prueba de que no nos queda más que la resignación. Prevenir estos ataques es muy difícil pero eso no nos impide reconocer que el terrorismo es una negación aberrante de la dignidad humana. Es necesario combatirlo, con medios proporcionados, policial y militarmente. Pero también es necesario desenmascarar las raíces ideológicas perversas del terror, que en  ocasiones utiliza el nombre de Dios para justificar la violencia. Se trata de una terrible perversión, de una mentira frente a la que es preciso repetir que toda verdadera experiencia de Dios condena y repele al terrorismo.