La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Rancio anticlericalismo

El PSOE, aunque gobernase, no pediría la denuncia de los Acuerdos Iglesia-Estado. Es un fantasma que agita de vez en cuando, sobre todo cuando lo tiene mal en las encuestas y busca el voto más a la izquierda. Elena Valenciano ha amenazado con esa denuncia después de la visita de Rajoy al Papa y después de que Gallardón haya anunciado el cambio de la ley del aborto. Lo ha hecho  porque necesita agitar.
Los socialistas, que hace muy poco que salieron del Gobierno, se agitan compitiendo con Izquierda Unida. Se agitan buscando la complicidad con los que acosan a los políticos del PP, se agitan proponiendo expropiaciones que son contraproducentes para frenar los desahucios. Y se agitan con propuestas fiscales que, de salir adelante, serían un duro castigo para la ya sufridora clase media. Sus juventudes apoyan la III República y su dirección tira del socorrido anticlericalismo.

Todo ello forma parte del mismo paquete y es una muestra de falta de imaginación. Lo que le hace falta a la izquierda española es una renovación como hizo la inglesa o la alemana y no quedarse en discursos del XIX. Esperemos que a ciertos sectores del centro-derecha estas intervenciones no les despierten el miedo y los viejos complejos. Hace muchos meses que Gallardón prometió el cambio de la ley del aborto que no acaba de llegar.