La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa felicita a Benedicto XVI que cumple 86 años

1_0_683303 benedictoMe encomiendo a Dios, a su bondad y a su luz, que son mi seguridad, decía Benedicto XVI hace un año. Francisco dedicó la Misa de hoy a su amado predecesor en el día de su cumpleaños: «Hoy es el cumpleaños de Benedicto XVI, cumple 86 años, ofrecemos la Misa por él, para que el Señor esté con él, lo conforte y le dé mucho consuelo».

Hoy, 16 de abril, día en el que Benedicto XVI cumple 86 años, con profundo cariño y devoción, uniéndonos a las oraciones y gratitud de la Iglesia universal por su infatigable testimonio de fe, toda la redacción de los Programas en lengua española de Radio Vaticano, le desea ¡Feliz cumpleaños! Y lo recordamos con especial ternura, reviviendo un momento especial de su pontificado, cuando dialogó con las familias del mundo, en la vigilia de la solemne clausura del VII Encuentro Mundial de la Familia, en junio de 2012 – en la Fiesta de los testimonios.

En un encuentro lleno de alegre fervor y sencillez, adornado con cantos y coreografías sugestivas, en el Parque Bresso en Milán, con más de trescientas cincuenta mil personas, Benedicto XVI respondió cordialmente a cinco preguntas. La primera que habló entonces con el Santo Padre fue una niña vietnamita, que lo saludó con familiaridad, escuchemos:

«Hola, Papa», para luego presentarse diciendo «soy Cat Tien, vengo de Vietnam. Tengo siete años… me gustaría mucho saber algo de tu familia y de cuando eras chico, como yo…»

Y Benedicto XVI, sonriendo tiernamente respondió con gusto, destacando la alegría de la fe que recibió en su familia, desde niño, que siempre le acompañó, con la esperanza que nunca desilusiona, aun en los momentos de dificultades:

«Gracias, queridísima… fueron momentos inolvidables… éramos un corazón y un alma sola… aun en tiempos muy difíciles, por la guerra… la dictadura… la pobreza… Pero el amor recíproco que había entre nosotros, la alegría por las cosas sencillas, era más fuerte y así se podían superar también esas dificultades. Me parece que esto es algo muy importante: que aun las cosas pequeñas nos dieran felicidad… porque percibíamos que la bondad de Dios se reflejaba en nuestros padres y entre nosotros como hermanos. Y, en verdad, si trato de imaginar cómo será el Paraíso, pienso en mi juventud, en mi infancia… en este sentido espero ir a ‘casa’, cuando iré al más allá»….

Y resuenan en nuestro corazón las palabras que pronunció en su homilía del año pasado, en la Santa Misa que había celebrado, en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, rodeado de obispos alemanes, de personalidades de Baviera y de amigos que habían venido al Vaticano desde su tierra natal, para el cumpleaños del Santo Padre.

«Me encuentro en el último tramo del camino de mi vida, y no sé lo qué me espera. Sé, sin embrago, que hay la luz de Dios, que Él ha resucitado, que su luz es más fuerte que la oscuridad. Que la bondad de Dios es más fuerte que el mal del mundo. Y esto me ayuda a proceder con seguridad. Esto nos ayuda a ir hacia adelante», afirmó Benedicto XVI ese día, agradeciendo de corazón a todos los que continuamente le hacen percibir el «sí» de Dios a través de su fe.