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Monseñor Carlos Osoro exhorta a “suscitar la pasión por la educación frente a la resignación”

OsoroEl arzobispo de Valencia y gran canciller de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”, monseñor Carlos Osoro, ha afirmado que “en vez de la resignación, es necesario suscitar la pasión por la educación, por devolver al ser humano el rostro auténtico que tiene”.

El prelado lo ha hecho durante la clausura, ayer, del VI Congreso Internacional de Educación Católica para el Siglo XXI, organizado por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” en la iglesia San Juan y San Vicente de Valencia, y que ha reunido desde el pasado 10 de abril a cerca de 300 participantes.

Durante su intervención, monseñor Osoro subrayó que la educación “no se limita solamente a una transmisión de principios ni a un conjunto de técnicas o una didáctica”. Asimismo, citó la encíclica de Benedicto XVI “Spe Salvi” para subrayar que “solo una esperanza fiable puede ser el alma de la educación”.

“Sabemos que sin esperanza y sin Dios el mundo no va a ninguna parte y el ser humano está perdido”, afirmó el prelado. Igualmente, aseguró que “no es que seamos mejor que otros hombres, somos iguales, pero por gracia de Dios podemos entregar la esperanza que no viene de nosotros sino que viene de Dios y regalar esa esperanza que se nos ha manifestado”.

En la clausura del Congreso han participado José Alfredo Peris, rector de la UCV; Gabriel Martínez, decano de la Facultad de Psicología, Magisterio y Ciencias de la Educación y Manuel Cortés, superior general de la Compañía de María (Marianistas). Previamente, la Escolanía de la Virgen de los Desamparados ha interpretado varias obras corales.

José Ignacio Prats, vicerrector de Profesorado y Director del congreso, fue el encargado de leer las conclusiones. Entre las valoraciones finales destacadas figura la afirmación que “Las Escrituras son el principio inspirador de la educación cristiana, constituyen la forma de leer la vida personal, son la guía para el camino de vuelta al paraíso y es imprescindible una lectura creyente ya que “si no aceptas a Cristo no entiende las escrituras”.

Asimismo, Prats manifestó durante las conclusiones que “la educación cristiana cultiva el silencio, la obediencia y la humildad para que el educando sea capaz de recorrer el recto camino de la verdad”. “Enseña a no fingir por ostentación, evitar la ambigüedad, a no vengar las ofensas, a considerar un honor las ofensas y a cultivar la mansedumbre”, añadió. Además, el director del congreso afirmó que “el futuro de nuestros alumnos dependerá de si saben o no amar”.