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Mons. Reig Pla: “Queremos generar una cultura de la vida, para que la persona sea respetada en su dignidad”

Ayer se presentó en rueda de prensa el Encuentro Internacional por la Vida, organizado por las Delegaciones de Pastoral Familiar de la Provincia Eclesiástica de Madrid, y que se celebrará este fin de semana, días 13 y 14 de abril, en la Universidad CEU San Pablo (c/ Julián Romea, 23) con el lema “La Iglesia Católica por la Vida: ofreciendo respuestas concretas”. En el acto de presentación han intervenido Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares y presidente de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española; Mario Rojas, coordinador del movimiento Vida Humana Internacional en países de habla hispana; y María José Mansilla, representante de la Asociación Spei Mater.  P1020181

Mons. Reig Pla comenzó su intervención invitando a “promover juntos” la cultura de la vida”, y aseguró que “ésta es una batalla larga, tan larga posiblemente como la que pretendía abolir la esclavitud, porque estamos viviendo un momento de crisis de civilización en el que se ha oscurecido el carácter sagrado e inviolable de la vida humana”. A su juicio, “necesitamos voces proféticas, almas y corazones libres para entrar en algo que verdaderamente redunda en el bien de todos y cada uno de nosotros”.

A modo de consideración previa, planteó que “cuando los católicos promovemos la cultura de la vida, lo hacemos siempre con los argumentos que recibimos tanto de la luz de la razón como de la fe”, que son “buenos para promover el bien de la dignidad de la vida humana”. Y ha aclarado que “la Iglesia católica nunca se permite entrar en el juicio de personas. Cuando se trata de enjuiciar a las personas, nosotros seguimos las palabras de Jesús: `no juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados’”.

A continuación, hizo referencia a algunos textos de Juan Pablo II recogidos en la Encíclica Evangelium vitae, para reiterar la “defensa de la totalidad de la vida humana”. “Nos preocupa tanto la miseria como la violencia, el terrorismo, la guerra, la prostitución, el embrutecimiento con la droga, las mafias, el tratar a los niños como turismo sexual, el que se puedan promover verdaderamente destrozos del medio ambiente, y lo que pueda suponer la desigualdad de la pobreza en el mundo. Cuando miramos la vida, la miramos en esa totalidad”. Aludiendo al texto del Beato Juan Pablo II, puso de manifiesto que algunos de estos ataques a la vida humana “vienen por catástrofes naturales, por no cuidar el medio ambiente, y otros por intereses personales, por odio, por situaciones de deterioro de la vida humana, por algo que alberga el corazón…”. Ha pedido que no miremos la vida “de manera reductiva” porque “nos interesa cualquiera aspecto que pueda determinar la vida del hombre desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”.

Aborto y Eutanasia
En cuanto al “género de atentados relativos a la vida naciente y terminal”, es decir, al aborto y la eutanasia, ha dicho que la ley habla en un “lenguaje trampa” porque cuando se refiere a interrupción del embarazo en realidad “no se interrumpe nada, se aborta la posibilidad de llevar adelante la vida” o se habla de “salud reproductiva, derecho a decidir” cuando lo que se decide es “la muerte de un ser humano inocente”. Así, ha alertado de que “se quiere minar el estado de derecho”, porque “si decimos que vivimos en un estado de derecho y permitimos la muerte de los inocentes, es lenguaje trampa y pura hipocresía. Toda ley que permite la muerte de los inocentes, y la eleva a rango de justicia, socava los fundamentos y los pilares de lo que es el estado de derecho”.

En referencia a la situación actual de España, ha mencionado la existencia de tres leyes: la de Reproducción Humana Asistida y de Investigación con Embriones, la de Investigación Biomédica, y la de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Para Mons. Reig Pla, según la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo a favor de la vida humana en estado embrionario, que reconoce la dignidad del mismo desde el momento de la concepción, estas leyes “deberían ser reformadas en España”. A su juicio, tampoco debería permitirse la clonación, ni el diagnóstico preimplantatorio. Además, en alusión a una directiva del Consejo Europeo contra la eutanasia, ha dicho que deberían reformarse dos leyes autonómicas (en concreto, en Andalucía y Aragón) que permiten, por omisión, la eutanasia.

Movimiento por la vida
El Obispo de Alcalá de Henares ha subrayado que el Congreso organizado por las Delegaciones de Familia de la Provincia Eclesiástica de Madrid, y que se celebrará este fin de semana, se realiza “porque la Iglesia Católica quiere dar respuestas concretas” en la batalla por la vida. En este sentido, ha insistido en que “queremos aprender de los que van por delante en la lucha contra la vida”, como es el caso del movimiento Vida Humana Internacional, que estará presente en el encuentro. Estos movimientos, ha dicho, “proponen respuestas concretas, también en el ámbito de la Iglesia y de las parroquias. Y queremos que la Provincia Eclesiástica de Madrid sea pionera en la implantación de estas respuestas”. Para Mons. Reig Pla, el objetivo es “favorecer, ser respuesta concreta a las personas que sufren” y “aliviar su sufrimiento”.

Ha concluido su intervención afirmando que “el gran movimiento por la vida en España tiene que surgir de las mujeres. Hay que ayudar a que su vocación pueda seguir adelante”.

Cultura de la Vida
En el turno de preguntas, el prelado ha afirmado que “cualquier cambio legal que haya en España, y que puede armonizarse mejor o peor con la Constitución Española, será un paso, y si se da, bienvenido sea. Pero lo que entendemos es que queremos un día gritar juntos: ‘Libertad, por fin la vida va a ser respetada’. Esa es la gran voz profética de la Iglesia, porque en cada persona, si lo miramos desde la fe, hay un encuentro de la persona con Jesucristo, que está presente en la más alta dignidad de la persona”. Así, ha asegurado que “nuestro trabajo va en una dirección de abolir cualquier acción que vaya en contra de la vida humana”. “Queremos generar una cultura de la vida para que la persona sea respetada en su dignidad, y los matrimonios y los padres y las madres puedan custodiar desde el amor a sus hijos, los enfermos sean custodiados, los niños no sean maltratados, las mujeres no sean maltratadas, desaparezca la lacra del terrorismo en España… y desde ahí generar, entre todos, una cultura por la vida: toda la vida, y la totalidad de la vida de todas las personas”.

Para el Obispo de Alcalá de Henares, “el drama cultural de España es que ni partidos, ni políticos, ni sindicatos, a veces con la complicidad de los medios de comunicación, quieren favorecer la cultura por la vida”. “Al final, la verdad se impone. Porque hoy los partidarios del aborto no tienen argumentos: ya nadie se dedica a defender el aborto, porque no hay argumentos. La genética, la biología, la ciencia médica… han descartado cualquier argumento. Sólo queda corregir una libertad que no quiere”. A su juicio, “simplemente queda ganar el corazón de las personas con la amabilidad, la protección, la custodia, generando una cultura por la vida, porque es una libertad obstinada que no quiere rectificar, pero no hay argumentos”. “Y esto no es una batalla estrictamente católica, sino que es de recta razón, donde queramos entrar juntos buscando lo que es la verdad sobre el origen de la vida y la dignidad de la vida humana”.

Preguntado por cómo podemos defender la vida humana, ha explicado que ésta defensa debería comenzar por “una mirada contemplativa” de la vida desde sus comienzos. “La vida es un don, la hemos recibido. Cuando la libertad se orienta hacia el bien, se ve que hay personas necesitadas, que necesitan solidaridad, que hay que atender, y pasamos a la acción. Esto se llama servir la cultura a la vida, celebrarla porque es un don, y después servirla”. No descarta la necesidad de formar conciencias “llamándolas a generar un gran pueblo a favor de la vida”. “Toda persona está llamada a colaborar para generar un gran pueblo de la vida”, aunque considera que “sin asociación será difícil lograrlo, cada uno por su cuenta. Yo pido y reclamo que en España nazca una batalla cultural que vaya en la dirección opuesta a la cultura de la muerte. Y eso hay que generarlo entre todos: personas, asociaciones, medios de comunicación, sindicatos, partidos políticos, medios que promueven educación en España, universidades, escuelas… Sería hermoso que todos caminemos en la línea de promover una cultura de la vida”.

Por último, ha afirmado que el Papa Francisco “es un campeón, tanto en el campo de la defensa de la vida como en la defensa del matrimonio y de la familia”, como “lo fueron los pontífices anteriores. Con una característica particular en el Papa Francisco: que se acerca a la realidad”. A su juicio, “nos puede ayudar a darle a la Iglesia un verdadero rostro de misericordia”.

Vida Humana Internacional
Por su parte, Mario Rojas ha hablado del movimiento Vida Humana Internacional, que participará este fin de semana en el Encuentro Internacional por la Vida. “Tratamos de llevar a cabo congresos y encuentros internacionales para informar y formar a la población sobre todos los engaños” relacionados con la cultura de la muerte. Además, ha explicado que este movimiento entregará el próximo sábado, a Mons. Reig Plá, el Premio Internacional Cardenal Von Galen, por su “trabajo en defensa de la vida y la familia en España”. Algo, ha dicho, que “nos llena de satisfacción”.

Por último, María José Mansilla, responsable de Spei Mater, ha dicho que este movimiento es “una asociación pública de fieles que defiende la vida humana en su dignidad desde la concepción hasta la muerte, según la doctrina de la Iglesia” y así “proclamar el Evangelio de la vida y de la misericordia, que están íntimamente relacionados”. Esta asociación “promueve la atención a la persona concreta”, así como la “formación” e iniciativas de oración por la vida.

También ha hablado de los tres proyectos que se van a implantar en las tres diócesis de la Provincia Eclesiástica, a favor de la vida: Raquel, dedicado a la sanación y reconciliación postaborto; Ángel, encargado de la atención y acompañamiento a la mujer con un embarazo imprevisto; y Effetá, o promoción en las parroquias de grupos Provida.