La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La mujer que aborta, una víctima más

Carmina García-Valdés. Directora General Fundación REDMADRE.- El pasado 6 de abril se han celebrado, como en años anteriores, las concentraciones de la plataforma “Sí a la Vida” en las que miles de ciudadanos salimos a la calle para proclamar alto y claro que la vida de cualquier ser humano es un bien insustituible y que nos importa la vida de todos y cada uno: del niño por nacer, de su madre embarazada, del enfermo, del discapacitado y del anciano… Sí a la Vida es ya un grito unánime que lanzamos cada año más de 400 Asociaciones que trabajamos por la Vida, desde su concepción hasta su fin natural.   CARMINAREDMADRE

Y en este Sí a la vida, una vez más, tienen cabida todas las mujeres que han sufrido “violencia estructural” y todo tipo de presiones para abortar a sus hijos (118.359 en 2011), por supuesto. Los que defendemos la vida y la maternidad no podemos condenar ni dar de lado a tantas y tantas mujeres que se sienten solas, abandonadas y presionadas a tomar la terrible decisión de abortar. Sobre todo porque precisamente quienes las empujan a abortar luego las condenan al más absoluto silencio, las abandonan y no las ayudan a superar un trauma tan duro para cualquier mujer.

En REDMADRE sabemos por experiencia que la mujer que aborta debe ser considerada una víctima más del drama y del horror que supone el aborto en España y en el mundo. Da igual que la mujer sea anónima o que tenga un nombre conocido a nivel social, da igual que ostente un cargo público o que realice el más humilde de los trabajos, sigue siendo una mujer que tuvo un embarazo imprevisto y quizás sufrió el abandono de su pareja y/o su familia, la desinformación sobre la realidad del aborto y lo que supone (física y psicológicamente) para ella, que se le negara cualquier tipo de ayuda para continuar con su embarazo y disfrutar de su maternidad, sigue siendo, en definitiva, una mujer dañada y necesitada de comprensión y ayuda para superar las secuelas que haya podido dejarle esa dura experiencia.