La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El poder como servicio

Luis Ignacio Martínez Franco. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.- Desde el comienzo de su pontificado el Papa Francisco nos va dejando ya unas cuantas ideas para reflexionar. ¡Ojalá las pongamos también en práctica! Me referiré ahora a la concepción del poder, plasmada con gran humildad y frescura en la homilía de la solemne apertura de su ministerio, cuyas bellas palabras han llegado a nuestros oídos como un suave susurro.

LuisIMartinez

 

Esto es lo que el Santo Padre nos ha dicho al respecto: «Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: ‘Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas’. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio». El poder como servicio: ¡Humilde e ideal forma de concebirlo!

 

Y continúa afirmando: «También el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la Cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más pequeños… Sólo el que sirve con amor sabe custodiar». El poder para custodiar: ¡Amorosa forma de ejercerlo!

 

Poder, servir, custodiar, amar con ternura… Hermosas y frondosas ramas vivas que brotan del Dulce árbol donde la Vida empieza, la Cruz.

 

Estamos tan desagradablemente habituados a observar la utilización del poder por las élites políticas, económicas, sociales,… ¡tan interesadamente!, ¡tan cerca de sus propios intereses!, ¡tan lejos del bien común al que deben servir!, que las palabras del Papa nos llegan como una bocanada de aire puro, como un bálsamo que nos alivia.

 

Nos agrada por ello escucharlas y nos consuela constatar que hay alguien en la tierra que concibe el poder como instrumento de servicio a los demás,  especialmente para custodiar a los más pobres, a los más débiles, a los más pequeños.