La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Eduardo Verástegui en «La Razón»: «Cuando hay miedo a defender la vida es que no hay amor»

Carmen S. Macías , en «La Razón».-

Transmite paz, ilusión, vida… Hace esfuerzos por resumir las miles de cosas que quiere transmitir. En su equipaje lleva las ganas de remover los corazones y el alma, un reloj nada puntual y una película de estreno y dos proyectos más. Eduardo Verástegui presenta «For Greater Glory», cristiada, una historia basada en hechos reales que se adentra en la guerra civil que tuvo lugar en México de 1926 hasta 1929. Una lucha en nombre de la libertad religiosa, una lucha hasta dar la vida por la fe. Al grito de «Viva Cristo rey», la película cuenta cómo un grupo de mexicanos estuvieron dispuestos a dar su vida por lo que creían. Verástegui interpreta a Anacleto González Flores, un abogado pacifista que apoya la resistencia no violencia, pero que a pesar de eso se convertirá en un blanco perseguido por el gobierno mexicano.

¿En qué se ha inspirado para interprestar a Analceto González Flores?

-En él. Anacleto González Flores es un beato que antes de ser canonizado tiene una historia muy rica. Basta con leer su vida para quedar tocado. Su historia te contagia, te cambia. Es imposible que no te cambie después de estudiar y leer todo lo que él hizo por defender la libertad religiosa en México. En aquel tiempo estaban los que se levantaron en armas y los pacíficos -que buscaban la manera de conseguir el mismo objetivo pero pacíficamente-. Es por eso que a Anacleto le llamaron el Ghandi mexicano, porque fue un hombre de paz y hubo un tiempo en el que lo sacrificó todo: trabajo, familia… Murió siendo mártir.

¿Lucharías al igual que él por defender lo que crees?

– Eso es lo que me ha aportado. En la película es lo que te cuestionas en sí darías tu vida por defender tu fé…

¿Y Eduardo Verástegui la daría?

-Yo quiero decir que sí, quiero que mi respuesta sea siempre un sí, pero al mismo tiempo hay que darse cuenta de que humanamente ser mártir, si no fuera por la gracia de la Dios…

¿Qué tiene en común con el personaje que interpreta?

-Quisiera tener muchas cosas en común. Si me mido con él me quedo siempre bajo, pero le pido a Dios que me ayude para tener esa valentía que él tuvo. Me identifico con él en que es un hombre laico, un hombre que sin ser religioso me motiva, me ayuda, me confirma que sí es posible estar en el mundo y alcanzar una santidad como él la logró. Sobre todo el valor… Es muy fácil hoy en día quedarse callado. Cuando la gente buena se queda callado, el mal triunfa. Cuando ves una historia como Cristiada y ves a estos mártires valientes que no tuvieron miedo, pues te dices… ¿Porqué yo voy a tener miedo? Estas cosas te contagian, te prenden.

Anacleto González Flores era un revolucionario de su tiempo… ¿puede llegar el Papa Francisco a revolucionar la Iglesia?

-Claro que sí. Yo creo que todos somos llamados a ser santos y llamados a ser con nuestras vidas luz en la oscuridad, y el Papa Francisco nos está dando ese ejemplo. Es importante estudiar a los héroes del pasado, pero cuando tienes un héroe en el el presente como él -o ejemplos como el de la madre Teresa de Calcuta, Benedicto XVI, el Papa Juan Pablo II-, que nos regala ese mensaje de sencillez, de simpleza, de humildad en tiempos en los que lo único que existe es el consumismo, el materialismo… Eso te hace pensar. Que de pronto llegue este gran líder como es el Papa Francisco, latino (que eso hace que todavía conecte más con él), y muestre ese mensaje de simpleza, de desapego de las cosas materiales, de ayuda a los pobres, al mismo tiempo que busca la paz en el mundo es algo que me emociona.

¿Espera que «For greater glory» tenga el mismo éxito consiguió con su anterior película Bella?

– Espero. Creo que el éxito se mide de diferentes maneras. Bella pretendía salvar vidas y ésta película pretende salvar almas. Hay gente que ha regresado da practicar su fe después de que la haya abandonado por mucho tiempo. Una sola alma la convierte en la película más exitosa del mundo. Esta película es una ficción basada en hechos reales, pero es una ventana abierta que te invita a descubrir lo que existió en México hace muchos años, pero también pretende que, cuando la gente la vea, se vayan sin miedo a poner en práctica su fe y a ponerla en el centro de su vida.

¿Entre los personajes públicos hay miedo a decantarse por la vida por quedarse marcado?

– Cuando hay miedo es que no hay amor y no hay confianza. Cuando verdaderamente crees en tu trabajo y estás enamorado de lo que haces, ya no hay miedo. Puede haber momentos de duda, sobre todo cuando hay persecución; puede llegar a salir un miedo, pero el amor triunfa siempre. Cuando alguien no quiere quedar marcado por defender la vida o por defender la libertad religiosa, o por defender el matrimonio entre un hombre y una mujer, y prefiere mejor sacrificarlo pensando sólo en lo que es bueno para su carrera… esa persona entonces ama más su carrera que las cosas de Dios que es su prójimo. Si no le importara quedar marcado es porque entones, más que su carrera y que así mismo ama al prójimo. No puedo juzgar porque quién quiere o no quiere quedar marcado, solamente Dios sabe lo que hay en nuestros corazones.

Pero están perdiendo la oportunidad de ser testigos y de convertirse en un revolucionario. Si vas a quedar marcado, pues qué increíble quedar marcado por eso. Anacleto quedó marcado: lo mataron. Nuestro señor quedó marcado en la cruz, y lo mataron. Ojalá hubiera cada vez más gente que estuviera enamorada de su fe.

¿El cine puede llegar a cambiar las conciencias, el derecho a la vida, en la fe?

-Totalmente, sobre todo cambiar la manera de pensar de las personas para bien o para mal. Hay un gran porcentaje de series de televisión que están cambiando la conciencia de las personas, pero para mal. Es importante manifestar el amor a tu prójimo a través del arte, porque una buena película, como lo hizo Bella, salvó muchas vidas. Muchas mujeres tenían la convicción de que iban a terminar con su embarazo y ahí está la prueba de que una película sirvió para cambiar su forma de pensar. Cristiada trata de hacer lo mismo con personas que tengan la fe abandonada. Con el cine no sólo entretienes sino que también terminas impactando en la manera de pensar y de actuar de las personas.

-Cuántas vidas ha llegado a salvar la fundación manto de Guadalupe?

-Gracias a Dios hasta ahora ya perdí la cuenta. Tenemos miles de médicos, ultrasonidos, doctores, enfermeras, se ha podido brindar la más alta calidad a miles de mujeres que llegaban tristes, que están embarazadas, con el mundo a sus hombros… El mismo lugar es como un spá donde las mujeres que llegan sienten un cariño, un amor y sobre todo que no están solas. Logran una estabilidad emocional y consiguen apostar por la vida.

¿Qué le parece los que dicen que eso del derecho a la vida es una guerra de izquierdas y derechas?

– No es un problema de izquierdas o derechas, a un lado o a otro. Aquí estamos hablando de algo que va más allá. Esto no es político. Mucha gente lo quiere hacer político, pero el derecho a la vida es el derecho más importante de todos, el derecho a vivir, el derecho a nacer. Si ese derecho no se protege, todo lo demás es tan relativo… y nada tiene sentido. No podemos dejar que el valor del ser humano se fije según la época que estamos viviendo. Si vamos desde el principio, la vida comienza desde el momento de la concepción. Por eso yo aplaudo a toda esa gente que va a salir a manifestarse y a defender ese amor por el prójimo, por defender al que no tiene voz.

–En España la malformación del feto no será ya un supuesto para abortar. ¿Qué le parece?

– Así como durante un tiempo hubo cientos de abortos, ahora hay una generación de jóvenes que está empezando a luchar por la vida. Esto parece que empieza a cambiar y espero que nos toque ver el final del aborto.

-¿Los jóvenes no tienen principios o les da vergüenza reconocer que los tiene?

-Si les da vergüenza, entonces no son principios por convicción sino que les dieron unos principios, pero la semilla no está bien sembrada. Si no hay amor, si no hay convicción, entonces se siente miedo o vergüenza. Con la persona con la que te vas a casar no te da miedo de gritar estás locamente enamorado. Por eso, si no estás enamorado de tus principios, de Dios es que no están bien asentados. Hace falta es educación. Creo que el cine termina teniendo una gran responsabilidad, pero todo empieza en casa. Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra.

¿Cuales son sus proximos proyectos?

En Perú, rodaremos un documental de la madre Teresa de Calcuta que saldrá a finales de año. Y el segundo proyecto es «Little boy» que tiene como principal tema el bulling y la fe que mueve montañas. En la película te lanzan una pregunta: «¿De qué tamaño es tu fe? Está llamado a despertar el niño que todos llevamos dentro.