La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Monseñor Barrio asegura en su mensaje pascual que con la fe en Cristo “podemos cambiar nuestra sociedad”

“Podemos cambiar nuestra sociedad”, asegura en su felicitación pascual el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio. En la Misa que presidió en la Catedral de Santiago en el domingo de Resurrección, exhortó a los fieles a salir “a las calles de la existencia anunciando que Cristo ha resucitado. En Él todo tiene consistencia. Nuestra vida con sus alegrías y sus sufrimientos, con sus esperanzas y sus temores, está con Cristo escondida en Dios, pero se manifestará juntamente con él en gloria y plenitud. Esta conciencia nos lleva a comprometernos en las tareas terrenales sin permanecer atados a ellas y aspirando a los bienes del cielo. Tenemos que revestirnos de la fe y de la gracia, acoger la levadura del amor, y reafirmar la dimensión trascendente de nuestra existencia”.  santiago

Para Mons. Barrio, “la Pascua es liberación. Cristo fue el primero en ser liberado radicalmente de toda forma de servidumbre a la muerte. El sepulcro sellado no pudo resistir las infinitas exigencias de vida. Esta fe anima nuestra entrega servicial a los demás en la lucha contra la cultura de la muerte cuyos hilos son el odio y la violencia, las guerras y el hambre, el aborto y la eutanasia, la injusticia y la explotación de la persona, la corrupción y la avaricia. Marginar a Dios en nuestra vida es dejar sin garantías la dignidad de la persona humana”.

“La resurrección de Cristo, explicó, revela que podemos amar más allá de la muerte y comprometernos con las opciones de vida que están de acuerdo con nuestra fe aunque seamos ‘signos de contradicción’. Vivir el cristianismo es proporcionar alegría al mundo y acoger el misterio del amor de Cristo que ha muerto y resucitado por nosotros.
Podemos cambiar nuestra sociedad. Todo es posible al que cree que la vida ha vencido a la muerte, el amor al odio, la verdad a la mentira, el bien al mal”.

Por eso, invitó a tener muy presentes esas claves “para construir un nuevo estilo de vida en la que la resurrección de Cristo nos impulse a tomar conciencia de nuestra dignidad que ha de ser el referente para nuestras actuaciones en el campo social, cultural, económico y religioso”. Y es que, dijo, “la tristeza, la desesperanza y el desamor no deben tener cabida en nuestra convivencia, en la que la sencillez del corazón y la espiritualidad han de ser el factor dinamizador de nuestra felicidad. Somos felices no por lo que queremos tener sino por lo que Dios nos da”, concluyó.