La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa Francisco recuerda que «estamos llamados a creer en la fe a través de los signos del amor de Dios»

El Papa Francisco impartió ayer una nueva catequesis ante miles de fieles sobre el año de la fe, donde hizo una reflexión sobre la Resurrección de Cristo. En este sentido, se preguntó: »

¿Cómo se ha transmitido esta verdad de fe?».  francisco

Respondiendo a su pregunta, el Santo Padre explicó que «en las Escrituras encontramos dos tipos de testimonios al respecto: el primero, las breves fórmulas como la que hemos escuchado en la lectura del Apóstol, que indican con concisión el núcleo de la fe: la pasión, muerte y resurrección del Señor. El segundo, las narraciones que relatan el acontecimiento». Por ello, «es significativo el hecho de que sean mujeres, que según la ley no podían dar un testimonio fiable, las primeras en anunciar la resurrección». Y es que «Dios no las elige con criterios humanos sino que mira a su corazón».

También señaló que «su experiencia parte del amor, que las mueve a acudir al sepulcro, y que las hace capaces de acoger el signo de la tumba vacía y el anuncio del mensajero de Dios, y trasmitirlo, pues la alegría y la esperanza que las invade no se puede contener. Para los otros discípulos fue más difícil: Pedro se detiene ante el sepulcro vacío, Tomás quiere tocar con sus manos las llagas del cuerpo de Jesús. También nosotros estamos llamados a crecer en la fe a través de los signos del amor de Dios: la Escritura, la Eucaristía y los otros Sacramentos, y de ese modo, la fe en el Resucitado nos impulsará a salir para llevar esta luz a cada rincón de nuestra vida, comunicándola con gestos de caridad, misericordia y perdón»

En su saludo en lengua española, el Papa tuvo palabras para los grupos provenientes de España, Argentina, México y los demás países latinoamericanos, a quienes invitó a «acoger la alegría que nos trae el Resucitado, para que el encuentro con Jesús abra nuestro corazón a la fe y a la esperanza, haciéndonos valientes testigos de su amor».