La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Custodios de la creación

Luis Ignacio Martínez Franco. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.- Bellísima la homilía del Papa Francisco en la solemne apertura de su ministerio petrino, coincidiendo con la festividad de san José. En un mundo dominado por el egoísmo, la desigualdad, la injusticia, el afán de posesión, la violencia y la guerra, sus palabras, suaves, tiernas, acariciadoras, han sido como un bálsamo para nuestra epidermis reseca, agostada, sin agua.  Toda su plática, bajo el cielo azul romano, estuvo penetrada de frases luminosas, de gran densidad religiosa, moral.  LuisIMartinez

 

Dios confía a José la misión de ser «custodio», nos dice el Papa invitándonos a ser custodios también. ¿De quién era José custodio?, se pregunta el Santo Padre. Custodio de María y de Jesús; custodia que se extiende luego a la Iglesia. Y, con sabia pedagogía, nos explica cómo ejerce José esta custodia: «Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total.»

 

José vive su vocación de custodio «Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas.»

 

Pero la vocación de custodiar –continúa diciendo el Santo Padre– tiene una dimensión no solamente cristiana, es simplemente humana, corresponde a todos. «Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis». «Es custodiar a la gente, el preocuparse de todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia». «En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos».

 

El Papa nos interpela con un clamor humildemente conmovedor: «Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos, vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón…».