La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
Durante la celebración de la Vigilia Pascual

El Papa Francisco invita a acoger a Jesús como amigo

papaok--644x362Durante su homilía en la Vigilia Pascual, celebrada en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco invitó a aceptar que Jesús Resucitado entre en la vida» y a acogerlo «como amigo, con confianza» porque «Él es la vida». «Si hasta ahora has estado lejos de él, da un pequeño paso: te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en él, ten la seguridad de que él está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como él quiere», ha señalado durante su homilía en la Vigilia Pascual, celebrada en la Basílica de San Pedro, en la que también ha insistido en que «no hay situaciones que Dios no pueda cambiar ni pecado que no pueda personar si el hombre se abre a Él.

Posteriormente, comenzó la Celebración Eucarística con el rito abreviado de la Liturgia de la Palabra que el Papa Francisco ha elegido para simplificar la ceremonia. Durante la homilía, el Papa se dirigió a los fieles como «hermanos y hermanas» y les invitó a no cerrarse «a la novedad que Dios quiere traer a sus vidas» en caso de estar cansados, decepcionados, tristes, o sentir el peso de los pecados. Así, el Pontífice ha insistido en «no encerrarse en sí mismos» ni «perder la confianza» ni a resignarse nunca porque «no hay situaciones que Dios no pueda cambiar, no hay pecado que no pueda perdonar» si el hombre se abre a él.

Además, el Papa Francisco recordó la narración evangélica de la noche luminosa de la Vigilia Pascual en la que las mujeres van al sepulcro de Jesús, con aromas para ungir su cuerpo para «hacer un gesto de compasión, de afecto, de amor» que era un gesto tradicional hacia un ser querido difunto. Así el Pontífice evocó que las mujeres, «habían seguido a Jesús, lo habían escuchado, se habían sentido comprendidas en su dignidad, y lo habían acompañado hasta el final, en el Calvario y en el momento en que fue bajado de la cruz».

En esta línea, el Papa recordó que, a pesar de la tristeza con la que irían las mujeres a la tumba «porque Jesús les había dejado, había muerto, su historia había terminado», en ellas «permanecía el amor, y es el amor a Jesús lo que les impulsa a ir al sepulcro». Francisco ha añadido que en «este punto, sucede algo totalmente inesperado, una vez más, que perturba sus corazones, trastorna sus programas y alterará su vida» al ver corrida la piedra del sepulcro y no encontrar el cuerpo del Señor.

Así, el Papa subrayó que «a menudo, la novedad da miedo, también la novedad que Dios trae, la novedad que Dios pide» y así el hombre se parece a los apóstoles del Evangelio, que muchas veces prefiere mantener las seguridades, pararse ante una tumba y pensar en el difunto que, en definitiva, sólo vive en el recuerdo de la historia, como los grandes personajes del pasado, por lo que tienen «miedo de las sorpresas de Dios», «Dios sorprende siempre», ha añadido.

Igualmente, el Pontífice resaltó que el momento en que las mujeres encuentran la tumba vacía y ven que el cuerpo de Jesús no está allí de la narración evangélica se convierte en un acontecimiento, en «un evento que cambia verdaderamente la vida» porque «ya nada es como antes, no sólo en la vida de aquellas mujeres, sino también en la historia de la humanidad».

Además, remarcó que «Jesús no ha muerto, ha resucitado, es el Viviente» y que «no es simplemente que haya vuelto a vivir, sino que es la vida misma, porque es el Hijo de Dios, que es el que vive». «Jesús ya no es del pasado, sino que vive en el presente y está proyectado hacia el futuro, es el ‘hoy’ eterno de Dios», dijo.

Mensaje para todos

El Pontífice explicó que «la novedad de Dios se presenta ante los ojos de las mujeres, de los discípulos» que es «la victoria sobre el pecado, sobre el mal, sobre la muerte, sobre todo lo que oprime la vida, y le da un rostro menos humano». A su juicio, este es un mensaje para todos ya que los problemas, las preocupaciones de la vida cotidiana tienden a que la gente se encierre en uno mismo, «en la tristeza, en la amargura, y que es ahí donde está la muerte» .

Por último, el Papa invitó a todos a «hacer memoria del encuentro con Jesús, de sus palabras, sus gestos, su vida» y señaló que «este recordar con amor la experiencia con el Maestro, es lo que hace que las mujeres superen todo temor y que lleven la proclamación de la Resurrección a los Apóstoles y a todos los otros» en el evangelio pero también en cada uno, porque «hacer memoria del camino recorrido» permite abrir «el corazón de par en par a la esperanza para el futuro».

Por ello, exhortó a aprender «a hacer memoria de lo que Dios ha hecho en las vidas». Al finalizar su homilía, el Pontífice invocó la intercesión de la Virgen María en esta ‘noche de luz’ para «pedir al Señor ser partícipes de su resurrección» y así estar abiertos «a su novedad que transforma, a las sorpresas de Dios; ser hombres y mujeres capaces de hacer memoria de lo que él hace en la historia personal y la del mundo; ser capaces de sentirlo como el Viviente, vivo y actuando en medio de todos» para cada día «buscar entre los muertos a Aquel que vive».

Posteriormente, el Papa Francisco administró los sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y primera Comunión) a cuatro adultos provenientes de Italia, Albania, Rusia y de EEUU con origen vietnamita.