La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Juntos por la vía de la Cruz esperando la resurrección de Jesús, Francisco en el Via Crucis



1_0_678204Francisco presidió la noche del viernes el tradicional “Via Crucis” en el Coliseo: un camino de oración que nos adentra en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El «Camino de la Cruz» nos recuerda a los mártires y nuestro llamado a seguir sus pasos.

Las meditaciones de este año fueron encomendadas por el Papa a un grupo de jóvenes libaneses guiados por el Patriarca de Antioquía de los Maronitas, cardenal Béchara Boutros Raï. Los textos que ofrecieron los jóvenes libaneses durante las catorce estaciones quisieron llamar la atención sobre todas las realidades de la Iglesia que ha sufrido y sufre en las diversas regiones del mundo. Al finalizar el Via Crucis, el Obispo de Roma se dirigió a los cientos de miles de fieles y peregrinos (“también a todos los que se han unido a nosotros a través de los medios de comunicación social”), y luego les impartió la Bendición Apostólica.

Palabras de Francisco al final del Via Crucis

Queridos hermanos y hermanas

Les doy las gracias por haber participado tan numerosos en este momento de intensa oración. Y doy las gracias también a todos los que se han unido a nosotros a través de los medios de comunicación social, especialmente a las personas enfermas o ancianas. No quiero añadir muchas palabras. En esta noche debe permanecer sólo una palabra, que es la Cruz misma. La Cruz de Jesús es la Palabra con la que Dios ha respondido al mal del mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal, que permanece en silencio. En realidad Dios ha hablado, ha respondido, y su respuesta es la Cruz de Cristo: una palabra que es amor, misericordia, perdón. Y también juicio: Dios nos juzga amándonos. Si acojo su amor estoy salvado, si lo rechazo me condeno, no por él, sino por mí mismo, porque Dios no condena, Él sólo ama y salva. Queridos hermanos, la palabra de la Cruz es también la respuesta de los cristianos al mal que sigue actuando en nosotros y a nuestro alrededor. Los cristianos deben responder al mal con el bien, tomando sobre sí la Cruz, como Jesús. Esta noche hemos escuchado el testimonio de nuestros hermanos del Líbano: son ellos que han compuesto estas hermosas meditaciones y oraciones. Les agradecemos de corazón este servicio y sobre todo el testimonio que nos dan. Lo hemos visto cuando el Papa Benedicto fue al Líbano: hemos visto la belleza y la fuerza de la comunión de los cristianos de aquella Tierra y de la amistad de tantos hermanos musulmanes y muchos otros. Ha sido un signo para Oriente Medio y para el mundo entero: un signo de esperanza. Continuemos este Via Crucis en la vida de cada día. Caminemos juntos por la vía de la Cruz, caminemos llevando en el corazón esta palabra de amor y de perdón. Caminemos esperando la resurrección de Jesús.