La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La primera Semana Santa del Papa Francisco

El Papa inicia su pontificado de la mejor manera posible: presidiendo las celebraciones de la Semana Santa, las más importantes del calendario cristiano. Benedicto XVI tuvo muy en cuenta el dato al elegir la fecha de su renuncia, según explicó la Santa Sede. Gracias a ello, Francisco se presentará ante el mundo en el marco de la celebración de la muerte y resurrección de Jesús, con el prólogo de la entrada triunfal en Jerusalén. Hoy, Domingo de Ramos se celebra también, a nivel diocesano, la Jornada Mundial de la Juventud, con la particularidad de que el encuentro del Papa con los jóvenes en la Plaza de San Pedro puede considerarse un aperitivo de la gran cita con los jóvenes del mundo en julio en Brasil.
Otro momento importante será la Misa en la Cena del Señor en un centro penal de menores. Como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio ilustraba, cada Jueves Santo, con gestos muy expresivos el mandamiento del amor que dio Jesús en la Última Cena, y acostumbraba a lavar los pies a personas pobres, ya fueran enfermos de sida, niños de la calle o mujeres embarazadas. Muy característico también de su ministerio episcopal fue la insistencia en la importancia de sentirse pecadores, redimidos en la cruz el Viernes Santo, no por mérito propio, sino por el amor de Cristo. El Viacrucis ha sido encargado a jóvenes libaneses, que viven su fe en medio de enormes dificultades, sostenidos por la fe en la resurrección de Cristo. Ése es el gran anuncio de la Iglesia en cualquier tiempo, un mensaje de esperanza, que el mundo podrá oir ahora en boca del Papa Francisco.