La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítulo XXVI: “Azar, imaginación y libertad”

 

ABSTRACT

         In this post, the second part of Chapter XXVI of Julián Marías’ book “Metaphysical Anthropology” is analyzed.

 

In the beginning of this second part, Marías talks about life as something you have to build: if you don’t choose right between your possibilities, then life becomes an error. In the process of building our own life, chance, imagination and freedom are three interrelated concepts which take a very important role.

On the one hand, imagination determines freedom, as it allows us to make plans. On the other hand, chance makes fun of our plans, and when we think we are sure of something, it sometimes wrecks it all. In short, chance prevents life to be closed, as it is an element of innovation.

 

To wrap up, both imagination and chance allow Man to be free, a freedom which Marías understands from the viewpoint of building our own life. Regarding to this, Marías asserts that the Man is free when he takes ownership of his life, assuming all he has done and all situations he has passed by.

 

 A continuación nos adentramos en la segunda parte del Capítulo XXVI: Azar, imaginación y libertad de Julián Marías Antropología metafísica.

 

                  El hombre quisiera «cosificar» el azar, dominarlo, pero únicamente le es dado a la libertad gobernar esa pareja inseparable y, enemiga a la vez, como es azar-necesidad. A este respecto nuestro filósofo afirma que “Para el hombre vivir sea forzosamente acertar o errar, porque como la vida humana no está hecha, sino que tiene que hacerla, su realidad es problemática, no está asegurada, y si no elige bien entre sus posibilidades, no la consigue, se le escapa, la yerra, y por eso su vida se convierte en un error[1]. El destino, al hacerlo mío, lo hago personal y lo convierto en vocación, incluyendo el azar que en este camino se encuentra. La libertad está condicionada por la imaginación; ella permite proyectar y realizar (el animal no es libre pues no posee imaginación). A este respecto nuestro filósofo afirma que “La libertad es inseparable de la imaginación; en la imaginación es donde se aloja el azar, donde realmente puede existir en su sentido humano, biográfico, no cósmico […] El azar se burla de toda planificación, de todo intento de enjaular la vida. Cuando creo que «ya sé», el azar interviene y lo echa todo a rodar, porque respecto a él no sé a qué atenerme y tengo que buscar y decidir”[2]. Pero, qué es la libertad humana para Marías: “constitutiva e irrenunciable; porque al hombre no le es dado su ser hecho, sino que su vida, una vez dada, le es impuesta como quehacer; y mientras dura tiene un carácter de «posición», de «absolutividad» recibida”[3]. El hombre es libre cuando toma posesión de sí mismo, y eso sucede cuando asume todo lo que ha pasado y hecho: “Como en el hombre actúan las demás circunstancias en que ha estado y todo lo que alguna vez le ha pasado y ha hecho, se es dueño de sí, y, por consiguiente, libre[4].

                   Cuál es el ámbito de la imaginación, según nuestro filósofo tiene una triple dimensión: “en primer término, desempeña el papel de captación o aprehensión de los esquemas vitales ofrecidos al hombre desde fuera por y en su circunstancia; en segundo lugar, le compete a la imaginación apropiarse eses esquemas llenándolos de contenido individual y concreto en vistas de su realización; y, finalmente, interviene la imaginación en elegir la figura de vida que va a articularse en concreto con la pretensión integral y originaria del hombre”[5].

                   Retoma, de nuevo, Marías la acción creadora en el hombre considerando que es imaginación circunstancial. El azar da las ocasiones para el ejercicio de la libertad, pues evita una vida clausurada e introduce un elemento de innovación y no dominio para el hombre. A este respecto nuestro filósofo retoma una expresión de Nicolás Cusano, deus occasionatus, para referirse al hombre y a su realidad creada[6].

 

         La próxima semana continuaremos adentrándonos con la exposición del  Capítulo XXVII: Decir, lenguaje y lengua.



[1] MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Universidad, Madrid, 1981, pág. 279

 

[2] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 193

[3] MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Universidad, Madrid, 1981, pág. 199

[4] MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Universidad, Madrid, 1981, pág. 309

[5] SOLER PLANAS, J., El pensamiento de Julián Marías, Ediciones de la Revista de Occidente, Madrid, 1973, pág. 174

 

[6] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 194