La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Fábulas del sentimiento, de Luis Mateo Díez

Clasificación: Para todos los públicos

Precio: 22 € Ebook 10,99 €

Editorial: Alfaguara

 

A veces preferimos una novela más o menos larga a los intensos relatos cortos. Sin embargo, Luis Mateo Díez ha demostrado ser capaz de escribir excelentes novelas, algunas de ellas muy laureadas, como La fuente de la edad (1986) que obtuvo nada menos que el Premio Nacional de Literatura y el Premio de la Crítica.  Fábulas del sentimiento

Sin embargo, ahora ha preferido la vía expresiva del relato corto en estas Fábulas del sentimiento, de Luis Mateo Díez –Editorial Alfaguara- que engañan un poco, ya que lo primero que llama la atención es que no son tan breves como pudiera parecer. Son intensas como ese café que tomamos por la mañana, pero nos sacian tanto como un buen desayuno. Cada una en sí misma es una historia bastante redonda, con personajes muy bien perfilados para lo que es propio de un relato corto, con una pequeña trama que se desarrolla poco a poco para precipitarse en el final que suele ser abierto. Es decir, el lector siempre tendrá una oportunidad para desarrollar más la fábula con su propia imaginación.

Entiendo que en la mayoría de ellas un buen director de cine podrían ejercer una “amplificatio” y cerrar una película completada con pequeñas adiciones –que no adicciones- que lleven a redondear esas historias que, de hecho, están pidiendo eso mismo al lector. Son narraciones que invitan a escribir, a pensar y a darle vueltas a la cabeza. Y en eso, vuelven a parecerse al café, que nos estimula más que una infusión nocturna que tomamos para ayudar al sueño.

Otra de las características es que son fábulas de provincia, que tienen un sabor y una ambientación que en esta urbe cada vez más monstruosa -¿qué será de nosotros y de los atascos cuando llegue Eurovegas?- nos resulta muy atractiva. Nos invitan a viajar y a la vez, nos hacen viajar a nosotros mismos por pequeñas localidades en las que uno se puede desplazar a pie. Hay casos en los que el escenario es tan restringido como una pensión en la que la camaradería entre los residentes nos hace mirar con un poco de envidia esa fraternidad que va desapareciendo a pasos agigantados según nos internamos en el nuevo milenio.

Las doce historias del libro, estoy seguro, van a dejar a nuestros lectores con ganas de más, de leer otros títulos del autor, y quizás, otros volúmenes de relatos cortos de autores maestros en el género. Me parece que esa es una de las mejores señales para decir que un libro es bueno.

El aspecto formal nos lleva a un tamaño de novela estándar, con una letra amigable y un peso razonable, pero no de bolsillo. Por ejemplo, nuestras lectoras necesitarán un bolso de cierto tamaño para poder transportarlo. En la cubierta varias personas frente al mar en unos acantilados. Ropas fin-de-siglo y estética Belle Epoque culminan un libro muy recomendable.

 

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor y Profesor de Lengua y Literatura