La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa pide a los cardenales que no caigan en la peligrosa tentación del pesimismo y que transmitan su sabiduría a los jóvenes

fotonoticia_20130315113334_500El Papa Francisco ha pedido a los cardenales electores y no electores reunidos en la Sala Clementina,  no ceder al pesimismo, porque «es muy peligroso, es una tentación» y encontrar todos los días la valentía de llevar el Evangelio «a los cuatro ángulos de la Tierra».  También les ha recordado que la mitad de ellos están en la vejez y que deben transmitir la sabiduría de esa vejez a los jóvenes, recordandoles «la vejez es el tiempo de la sabiduría de la vida», que «como el buen vino, mejora con los años», y el «tiempo de la tranquilidad y de la oración».

Por otro lado, el Pontífice ha destacado «la cercanía entre todos los cardenales, que ha hecho mucho bien a todos y la amistad y la apertura mutua que «ha facilitado la escucha del Espíritu». «El Espíritu Santo crea las diferencias, la originalidad, parece Babel, pero crea también la unidad», ha subrayado. Igualmente, Su Santidad ha manifestado su deseo de poder, junto a los cardenales «servir a la Iglesia con humildad y amor» y ha recordado las palabras de Benedicto XVI: «Es Cristo quien guía a la Iglesia por medio del Espíritu Santo. Él es el alma de la Iglesia que hace un cuerpo solo». «Cristo es el único salvador de todos los hombre y este anuncio es válido hoy como fue al inicio del cristianismo», ha añadido.

De hecho, el Pontífice ha recordado, con «afecto y gratitud», que el Papa emérito Benedicto XVI haya prendido una llama en el corazón de todos y que esa llama seguirá ardiendo «gracias a la oración» y ha resaltado que «ha vivido el ministerio con humildad y mansedumbre». «Ha sido sabio y humilde, con la mirada hacia Cristo, Cristo Resucitado», ha señalado. El Pontífice ha querido agradecer también los trabajos del Cónclave que le ha elegido 266 Papa de la Iglesia Católica, al cardenal camerlengo Tarcisio Bertone y al cardenal Giovanni Battista Re. Igualmente ha tenido un recuerdo para los cardenales enfermos que «han ofrecido sus sufrimientos» y, en especial, para el cardenal argentino Jorge María Mejía, que sufrió un infarto y que se recupera en la residencia Pío XII de Roma.

Antes de impartir la bendición apostólica, el Papa Francisco ha confiado a María su ministerio y el ministerio de los cardenales para que  refuerce la unidad, perseveren en la oración y testimonien la presencia del Señor.

Antes de sus palabras, el decano del Colegio,l cardenal Angelo Sodano, ha agradecido al Señor «el don que ha dado a su Iglesia al darle un nuevo pastor» y también ha mostrado su agradecimiento al Papa Francisco por «aceptar con corazón grande y generoso la invitación del Señor» a ser el buen pastor. Además, Sodano ha remarcado que «el Espíritu Santo lo acompañará y lo iluminará» porque ese espíritu «rejuvenece la Iglesia y continuamente la renueva».

Finalmente, el Papa Francisco, que sigue presentándose con sotana blanca y sin estola, y con su cruz de plata de obispo como único ornamento, ha saludado uno a uno a todos los miembros del colegio cardenalicio al finalizar su discurso.