La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Caminar, edificar, confesar

El Papa Francisco camina desde el pasado miércoles como sucesor de Pedro y desde entonces hay algo que ha quedado claro. Los gestos sencillos y entrañables del Papa apuntan directamente a Cristo. No se trata sólo de un modo de ser, sino de un modo de vivir la Fe y de concebir su confesión. Hoy ante los Cardenales, en su primer Discurso al Colegio que lo eligió, el Papa ha dado sobradas muestras de que la Iglesia que él preside existe por y para Cristo. En su despedida Benedicto XVI apeló a la armonía y a la comunión que, abrazando las legítimas diferencias, brota de la Fe en Cristo.

El Papa Francisco ha apelado a la comunión vivida durante el Cónclave, como fruto del Espíritu de Dios que es capaz de suscitar vocaciones y carismas distintos, al tiempo que los congrega armónicamente para dar testimonio de Dios en el mundo. Esa es la unidad que debe vivir y predicar la Iglesia para ser creíble y demostrar con hechos que Dios da el ciento por uno a quien le acoge en su existencia. Francisco ha pedido no sucumbir a al pesimismo y a la amargura sino confiar en que el Espíritu dará a su Iglesia el coraje y la inteligencia para encontrar nuevos modos de evangelización que le permitan llegar hasta los confines de la tierra. La Fe cristiana sigue siendo persuasiva y atrayente porque responde a la necesidad profunda de la existencia humana ofreciendo a Cristo, el único salvador de todo el hombre y de todos los hombres.