La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítulo XXVI: Azar, imaginación y libertad

ABSTRACT

Chapter XXVI: “Random, imagination and freedom” (“Azar, imaginación y libertad”).

Marías begins this chapter explaining that the origin of word ‘random’ comes with the gambling, in Greek, German and Arabic languages. What concerns Marías is not random in general, but the haphazard condition of human life.Human existence is continuous choice among the possibilities resulting from project my projects in a given circumstance, which cannot be changed.Life is effective innovation, and constitutive freedom.Life is a future possibility, is imaginary, and in a certain way to live is to pre-living. Freedom is conditioned by the imagination, it allows to project and to carry out.Freedom and imagination are inseparable, and imagination provides accommodation to random.

A continuación nos adentramos enel Capítulo XXVI: Azar, imaginación y libertad, de Julián Marías Antropología metafísica.

Comienza este capítulo Julián Marías explicando que el origen de la palabra «azar» surge con el juego, en griego, alemán y árabe. Pero frente a la fortuna o la suerte, que puede ser buena o mala, el azar se presenta como neutro: “todas estas ideas están asociadas con la finalidad, entendida a veces como intención o propósito […] Cuando este azar afecta a seres que tienen voluntad, y que, por tanto, hubieran podido «querer» (o no querer), se convierte en týkhe, suerte o fortuna”1. Como vemos establece una serie de relaciones etimológicas entre la palabra azar y sus diferentes acepciones según el contexto donde surge y desarrolla.

Lo que interesa a Julián Marías no es el azar en general, sino la condición azarosa de la vida humana. Considera nuestro filósofo que “La vida humana es elección, ya que tengo que estar en cada momento eligiendo entre las posibilidades que resultan de proyectar mis proyectos sobre la circunstancia. Pero lo que no es elegido, al menos en su conjunto, es esa circunstancia”2 y, justamente el azar, es lo que no es elegido por mí. Por lo que tanto la circunstancia como el azar no se eligen, lo que sí que podemos elegir son esas posibilidades resultantes de la ecuación proyecto-circunstancia.  Cómo puedo imaginar mi vida, se pregunta Marías, mediante dos ámbitos o elementos, a saber: “Yo encuentro con qué hacer mi vida, a la vez que encuentro lo que me obliga a hacerla; y con esas cosas he de imaginar un proyecto vital; una figura o «personaje» que quiero o pretendo ser […] yo necesito inventar o idear mi vida para poder vivirla. Y solo cuando proyecto ese esquema que he hecho sobre las cosas, estas, que solo eran facilidades y dificultades, se convierten en posibilidades, de las cuales, como tales posibilidades […] soy también yo el autor”3. Vemos que en la vida hay tanto elementos que nos son dados, como aquellos que son míos, las posibilidades.

El azar cobra sentido desde mi instalación «mi mundo», a partir de ahí se me presentan un sinfín de encuentros azarosos no proyectados por mí o directamente queridos. Extrapolado a la vida, Julián Marías afirma que esta “se realiza como elección de posibilidades y no como mera actualización de una potencia en sentido aristotélico. Esto significa que la vida humana es efectiva innovación y constitutiva libertad. El carácter real de la vida se constituye en tanto que posibilidad elegida y, por tanto, como renuncia y exclusión de las demás”4. Aquí hemos visto cómo une dos conceptos, el azar y la vida, introduciéndonos en la posibilidad del hombre de elegir, en la innovación y en la libertad de elección.

Pero, si miramos al futuro, la perspectiva azarosa es “escalofriante”. La vida, al ser futuriza, es imaginaria, de algún modo vivir es previvir. Dentro de este ámbito existe el «azar», se aloja en el sistema de nuestros proyectos. “Si la imaginación hace que el hombre tenga verdaderas posibilidades vitales, no es suficiente, sin embargo, para que la vida pase a ser efectivamente real; se necesita la intervención dinámica de la «pretensión» del hombre, esto es, el deseo lanzado hacia delante […] para que la vida no se quede en pura posibilidad abstracta, se requiere un impulso decisivo, consistente en un «por qué» y en un «para qué», una justificación intrínseca del vivir que hace de él un auténtico quehacer humano”5. El hombre necesita saber el por qué y el para qué de su vida, para que ésta no se encuentre vacía.

 

 

La próxima semana continuaremos adentrándonos en la segunda parte del Capítulo XXVI:Azar, imaginación y libertad.

 

1MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 188

 

2MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 188

 

3MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Universidad, Madrid, 1981, pág. 196

 

4 SOLER PLANAS, J.,El pensamiento de Julián Marías, Ediciones de la Revista de Occidente, Madrid, 1973, pág. 172

 

5SOLER PLANAS, J.,El pensamiento de Julián Marías, Ediciones de la Revista de Occidente, Madrid, 1973, pág. 173