La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Olegario González de Cardedal alerta del “desfondamiento moral y jurídico de la España contemporánea”

«Redescubrir la alegría de la fe. Aporías históricas, imperativos éticos, propuestas religiosas” es el título de la magistral ponencia que impartió ayer el teólogo Olegario González de Cardedal, en el Congreso de Profesores organizado por la Delegación Episcopal de Enseñanza. En su intervención, afirmó que “no se puede aislar la alegría cristiana”.  olegario gonzalez de cardedal

Para Olegario González de Cardedal, la fe es “don de Dios al hombre que en clara conciencia y libertad se adhiere a la palabra que Dios ha pronunciado en la historia”. Se trata, por tanto, de una “fe serena, coherente, cultivada y profunda” porque “el hombre al adherirse a la verdad y al bien se hace partícipe de su indestructibilidad”. Sin embargo, a veces, “aun manteniendo la fe, podemos haber perdido la capacidad para sostener la vida en el plano personal, profesional y cristiano”.

Algunas de las causas de esa pérdida, apuntó, pueden ser el “hundimiento de esperanzas utópicas del siglo XX nacidas al calor de la libertad, democracia, progreso, entusiasmo de los años 50…”. “A nuestra generación, prosiguió, le ha tocado ser protagonista de la modernidad, del concilio, de la política y de Europa, es decir, de una postmodernidad, un postconcilio, de una transición política y de una integración de España en Europa. De estos cuatro grandes hechos habíamos vivido con la esperanza de salir a la libertad, a la reforma de la Iglesia, a la riqueza en Europa… Y ahora estamos donde estamos”, lo que, según explicó, “da alguna razón de este cierto cansancio colectivo”, que provoca el “desfondamiento moral y jurídico de la España contemporánea”.

Además, Olegario González de Cardedal recordó las palabras de Benedicto XVI en su renuncia cuando reconocía ser “un peregrino” en la última fase de su vida. “¿Qué institución mundial, política, económica, sanitaria, ha tenido en los últimos 8 años alguien con esa dignidad moral, coraje ético y valor religioso de Benedicto XVI?”.

También hizo referencia a Cáritas y Manos Unidas y a los seglares que hacen misión en el tercer mundo y destacó que las instituciones educativas en España “han sido y siguen siendo pioneras en muchos aspectos didácticos y de producción”.

A su juicio, la sociedad actual vive un  “anticlericalismo acomplejado y arcaico” y los cristianos debemos “despertar al gozo de ser quienes somos”.  “Se nos propone ofrecer un cristianismo más flexible, más débil, frágil”, que según expuso, es “una trampa”. “Se nos propone una religión invisible y fe sin credo explícito” y también “una Iglesia como fraternidad”. Frente a ello, abogó por defender “la exigencia moral y la acreditación ética” de la cultura cristiana.