La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Sobre la Ley de esterilización en Panamá

 Miguel a Espino Perigault. Analista Político Internacional (Panamá).- En la Asamblea de Diputados de Panamá se ha aprobado  un a ley que facilita la esterilización a mujeres y  hombres. Se modifica una ley anterior más restrictiva. La ley se aprobó sin consultas suficientes y sin tomar en cuenta las objeciones y propuestas anunciadas y ofrecidas por los movimientos y líderes pro-vida. El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa declaró a un periódico, que solicitará al presidente de la república, Ricardo Martinelli,, que vete la ley. Sobre el particular, ofrecemos el siguiente comentario.   MiguelAperigault

Como una calamidad largamente anunciada y con trazas de prepotencia e irrespeto a la opinión pública, un par de diputados reiteradamente advertidos sobre los aspectos negativos del proyecto, lograron, no obstante, el apoyo  de suficientes colegas para aprobar una ley (Proyecto 196) que atenta contra los mejores intereses del país.

Se trata de la ley que facilita la esterilización de mujeres y de hombres. Ya existía esa práctica según la ley. Pero, se ha adecuado a las nefastas exigencias de lo que la Iglesia Católica califica como «la Cultura de la Muerte»; una realidad que ningún político  puede ignorar y, mucho menos, apoyar.

Por «Cultura de la Muerte»  se entienden las corrientes y movimientos políticos e ideológicos dirigidos a imponer en el mundo  una nueva cultura, pagana y contraria a  nuestra bi-milenaria cultura de sello judeocristiano. La esterilización, el aborto y la eutanasia; así  como otras prácticas contrarias a la vida humana, son expresiones de esa cultura pagana, promovida por las Naciones  Unidas, mediante recomendaciones y, sobre todo, amenazas e imposiciones lesivas a la soberanía de los pueblos

Hemos de pensar que nuestros diputados actuaron, en ese caso, movidos por la desinformación sobre la gravedad del problema, o por su filiación ideológica. Basta repasar algunas ideas sobre el tema.

La ley presenta numerosos   aspectos negativos y perjudiciales. En  primer lugar, es contrario a los intereses del estado, porque vulnera al Bien Común al atacar el crecimiento de la población, el cual debe alcanzar un promedio mínimo  de, por lo menos,  tres hijos por mujer, según los expertos. En nuestro país, está en 2.1 (dos, punto uno),  una cifra mínima de supervivencia. Se requieren políticas inteligentes para el crecimiento  y la prosperidad con justicia. Pues, sin crecimiento poblacional  adecuado, el país se envejece y muere. Un fenómeno que afecta a Europa, actualmente. Para agravar el problema, estas leyes suelen ser   acompañadas por similares que   promueven  el aborto y la eutanasia, como hemos indicado.

Vale la pena que nuestros diputados conozcan un aspecto del tremendo error que han cometido, aunque sea por el camino  del contraste.    Como ejemplo, Rusia, un inmenso país lleno de recursos naturales, se ha visto amenazado a perder la posición de liderazgo y potencia mundial que ha tenido; amenaza debida al acelerado decrecimiento e la población , por causa del aborto libre, impuesto  durante el largo período del régimen comunista. Por eso, hoy día Rusia   se presenta en el mundo como el adalid mayor de la política de crecimiento poblacional. Se promueve  la formación de familias con más de tres hijos y se  han impuesto restricciones al aborto y a la eutanasia. Rechazan la promoción del contranatural homosexualismo como práctica social; aunque, sin negarles a los gays sus derechos como ciudadanos. Todo ello, acompañado con las medidas políticas que faciliten ese desarrollo y el fortalecimiento de la familia natural.

La política poblacional de Rusia es el modelo a seguir, en este sentido, porque se basa en la verdad de las ciencias demográficas, la geopolítica,  una correcta antropología y  la moral. Rusia rechaza las imposiciones que pretenden las Naciones Unidas, la Unión Europea y los Estados Unidos. En cambio, nuestra asamblea las ha seguido, para perjuicio del país. s Se supone que los diputados deben saber esto.

Los argumentos que utilizan los defensores de leyes restrictivas al nacimiento de seres humanos suelen referirse a la pobreza, a la ignorancia y a la violencia doméstica, como excusa para recomendar las prácticas contra la vida humana. Pero, en lugar de preocuparse por hacer leyes que tiendan a evitar y minimizar esos males, optan, ellos y los gobiernos irresponsables, por promover el asesinato de los niños por nacer, mediante el aborto; optan por la práctica de evitar hijos (sexo irresponsable mediante anticonceptivos) y, la más cruel e inhumana de todas, por la esterilización.

Y es la más cruel,   inhumana e inmoral  acción contra un ser humano porque se le facilita -más bien se le condena- a la esterilización, que es para siempre. En este sentido es peor que el aborto, en mi opinión. Pues, aunque el aborto es un asesinato, la mujer que aborta, generalmente presionada, confundida y desorientada, posteriormente  puede abrirse a la vida y a la plenitud de la maternidad. Podría decirse que se reivindica a si misma. No así la que se esteriliza, porque, aunque haya tenido hijos, se cierra a la vida, para siempre. Bien lo saben las mujeres que, por razones médicas indeseadas,  han perdido la capacidad de engendrar.   Para él y para ella, es el aviso que nos pintó el poeta Dante en las puertas del infierno: «Dejad aquí toda esperanza».

La esterilización a la mujer y al hombre, les cierra las puertas a la vida y a su plena realización como personas según la naturaleza.

En términos de moralidad, la esterilización en la mujer se presta a ser considerada una ventaja para la obtención de empleos   sin riesgos de embarazos lesivos a los egoístas intereses  de las empresas. La prostitución (llamada, ahora, trabajo de sexo) se presenta como una opción sin riesgos. Igualmente la otra prostitución, la del sexo responsable con condón (¿Condonable?). Aunque no tendría que ser necesariamente así, podríamos pensar que es mayor el riesgo de aprovechamiento y manipulación de la mujer  esterilizada, por terceros, y el auto engaño por ella misma. Es mayor dadas la falta de defensas morales y sicológicas representados por la imposibilidad (o casi imposibilidad) de embarazos. Estas probables situaciones, se incrementan en la mujer joven, sobre todo, debido a su inexperiencia, llevándola a  caer en los más bajos niveles de inhumanidad.

Ni  la esterilización ni ninguna otra práctica contra la vida es   la solución a la pobreza ni a ninguno e los males sociales que nos agobian. Entonces,  corresponde a los políticos trabajar por una sociedad en done la maternidad no sea ni una vergüenza ni una calamidad, sino la célula básica de  ésta y lo más hermoso de la naturaleza y de la mujer.

Nuestro crecimiento es de 2.1 y ha venido bajando. No podemos reducirlo. Es más, hay que mejorarlo. Es uno de los retos del próximo gobierno. ¿Cuál de los candidatos lo hace suyo?

El Señor arzobispo, según notas periodísticas, solicitará el veto presidencial. Es una media inteligente, patriótica y merecedora del apoyo de todos os ciudadanos. Es un veto necesario y valiente que, seguramente el presidente sabrá tomar. Sería comparable al histórico veto que el presidente uruguayo, Tabaré Vásquez, aplicó a la ley abortista que su propio partido socialista aprobó contrariándolo. Tabaré Vásquez, médico de profesión, dijo que él, ante todo, apoyaba la vida. Poco tiempo después, el partido logró imponer el aborto, como una muestra de la pobreza humanística del partido, atado ala ideología antes que a la verdad y a la ciencia.

Con el  veto presidencial a la ley de la esterilización, el presidente Ricardo Martinelli   daría un ejemplo de sensatez y moralidad  al mundo.