La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Cardenal Rouco Varela: “Urge ofrecer a los jóvenes una educación integral, que desarrolle todas las dimensiones de la persona humana”

Con motivo de la Jornada diocesana de Enseñanza, que se celebra este fin de semana con un Congreso de Profesores organizado por la Delegación Episcopal de Enseñanza, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, ha hecho pública una carta pastoral en la que explica que este encuentro “es un momento oportuno para conocer más de cerca la realidad del mundo educativo, tan importante para la misión evangelizadora de la Iglesia. Un objetivo fundamental de estas jornadas ha sido el promover entre los participantes un ámbito de encuentro y de oración, de comunión en la fe y de compromiso para ser testigos del Evangelio en el servicio a la educación de las nuevas generaciones”. El lema de este año, ‘Nueva Evangelización, Nueva Escuela’, pretende “no sólo reflexionar sobre los retos a los que se enfrentan la Iglesia y la escuela en una situación nueva del hombre, de la sociedad y de la cultura, sino también mostrar cómo la fe cristiana tiene la capacidad de impregnar e iluminar todas las dimensiones de la existencia humana”.  rouco_varela

Recuerda que “no hay respuesta a la crisis si no asumimos el desafío de la evangelización -¡de una nueva evangelización!- en toda su verdad y en todas sus exigencias para la vida interior, apostólica y pastoral de la Iglesia, concretadas en la situación histórica en la que vivimos”. “La evangelización en la España actual ha de afrontar un doble desafío: el de una cultura muy influenciada por el pensamiento agnóstico y relativista -radicado en un humanismo inmanentista- y el de estilos sociales de vida donde impera como criterio dominante el vivir y comportarse como si Dios no existiera”. Desafío que “sólo podrá ser neutralizado y superado por el anuncio íntegro, claro y sencillo de Jesucristo, Redentor del hombre”. Además, “habrá que presentar intelectualmente el Evangelio a través de un discurso y un lenguaje teológicamente riguroso y valiente que busca y cultiva el diálogo abierto de la fe con la razón científica y filosófica. Una fe que le exige al hombre la humildad, sencillez y honradez de la inteligencia, así como la sinceridad de la voluntad y del corazón”.

Tarea educativa

“En esta exigencia de una nueva evangelización, que la Iglesia ha de realizar con el fin de que la proclamación de la Buena Noticia alcance a las nuevas generaciones -y así puedan descubrir la verdad última sobre la propia vida y sobre el fin de la historia-, adquiere una importancia especial la tarea educativa”. Tarea que“presupone y comporta siempre una determinada visión del ser humano, razón por la que la Iglesia, bien por medio de la creación de sus propias escuelas, bien por la enseñanza religiosa y moral, se ha hecho presente en los centros educativos con el fin de ofrecer a los niños y jóvenes la imagen de persona y el sentido de la vida que presenta el Evangelio. De ahí la urgencia de ofrecer a los jóvenes una educación integral, que desarrolle todas las dimensiones de la persona humana”.

Reconoce que no es una tarea fácil en el momento actual.“Una educación integral ha de ensanchar la mirada de los jóvenes al mundo que los rodea, desarrollar su capacidad crítica y de valoración ética: siempre con sentido de responsabilidad y con voluntad de empeño constructivo en la sociedad. Además de conocimientos ‘útiles’, los estudiantes necesitan una ‘sabiduría’ acerca del sentido de la existencia, que oriente sus energías hacia el conocimiento de la verdad plena. De ahí la importancia que adquiere en la escuela, para atender a la formación integral del alumno, el incorporar también la formación religiosa, que responde a la pregunta sobre el hombre desde la presencia de Dios Creador y Salvador. En una sociedad pluralista, el derecho a la libertad religiosa exige que las autoridades públicas garanticen la presencia en la escuela de la enseñanza de la religión conforme a las convicciones de los padres y en condiciones equiparables a las asignaturas fundamentales”.

“Las instituciones educativas surgidas de la iniciativa de las familias religiosas, de las diócesis, de los movimientos eclesiales, o de ciudadanos católicos, han de ser un lugar de educación integral de la persona por medio de un proyecto educativo que, teniendo su fundamento en Cristo, permita a los jóvenes encontrar un itinerario de formación intelectual, humana y espiritual, que no se reduzca al mero objetivo de conseguir un título”, afirma. Y los“católicos que desempeñan una tarea educativa” han de “sobresalir por su competencia profesional” y por“’poner en juego en primer lugar su persona y saber unir autoridad y ejemplaridad en la tarea de educar a los que le han sido encomendados’” (Benedicto XVI, Discurso a la Conferencia Episcopal Italiana, -28.5.2009-).

Concluye manifestando su deseo de que “se afiance en los padres y educadores el interés y el esfuerzo por el cultivo de una formación integral de los niños y jóvenes”.