La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Solidaridad y progreso

Luis Ignacio Martínez Franco. Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas.– Con la que está cayendo últimamente en España, no está demás releer lo que nuestra Carta Magna dice sobre las cuestiones más delicadas del momento. LuisIMartinez

 

Hay un artículo, el 2, que al acuñar el término «nacionalidades» introdujo un virus separatista que nos trae de cabeza. Pero es cierto también que la Constitución dejó claramente establecida «la indisoluble unidad de la Nación española». Así que, a partir de aquí, cualquier movimiento separatista de una región es claramente inconstitucional.

 

La Constitución –dice dicho artículo- «reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Hasta ahora se ha puesto el énfasis político más en el «derecho a la autonomía», que ha sido en exceso desarrollado, traspasándose los límites de lo razonable. Se ha dejado, en cambio, en un segundo plano un principio clave para la articulación de la cohesión y la unidad nacionales: la solidaridad interregional.

 

Establece la norma fundamental una garantía que implica no sólo la defensa del «derecho a la autonomía», sino también de la «solidaridad». El principio solidario, establecido en el artículo 2, se corrobora después en otras partes de la Constitución (artículos 138 y 158), contemplando la creación de un Fondo de Compensación para corregir los desequilibrios interterritoriales entre las Comunidades Autónomas.

 

La solidaridad o principio solidario, orientado a la fundamental misión de cohesionar territorialmente al país, actúa de contrapeso de la tendencia separatista, buscando el equilibrio en el desarrollo económico entre las comunidades más prósperas y las que lo son menos. Por otra parte, la solidaridad es un valor intrínsecamente relaccionado con el «progreso». Si no se asume este principio en la medida necesaria se bloquearía el horizonte de progreso para el país.

 

La crisis económica está poniendo a prueba la solidez de este principio-valor de la solidaridad interregional. Yo diría que lo está erosionando, agrietando. Y, además de presentar fisuras, está normativamente mal organizado. Como consecuencia, cada región parece tirar para lo propio ignorando a las demás. En algunos casos en grado extremo. No es preciso citar los nombres.