La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

Capítulo XXV: “El tiempo humano”

CONVERSACIONES

ABSTRACT

Today, we are going to analyze the second part of Chapter XXIV “human time” in Julián Marías’ “Metaphysical Anthropology”.

Marías understands human time not as a homogeneous continuum but in a biographical way: life is composed by different moments which are different vital units and, altogether, form the biographical trajectory.

These vital units are different depending on the age, that is to say, depending on the specific moment within the two dates which define lifetime:

We don’t know what a child is going to become until puberty and maturity. On the other hand, a young boy has changed with respect to the child he used to be and that’s why he must revise himself and begin again with his new life. On the contrary, an old man has a more extensive experience but fewer possibilities.

At the end of this chapter, Marías talks about man as Imago Dei and turns to the book of Genesis for describing what “the Image of God” means.

A continuación nos adentramos en la segunda parte del Capítulo XXV: El tiempo humano, de Julián Marías Antropología metafísica.

 

La vida humana es argumental, dramática. El tiempo humano aparece articulado; no es un continuo homogéneo. El momento no es una unidad cronológica sino vital, biográfica; el engarce de todos los momentos es la trayectoria biográfica. El carácter cíclico del tiempo biológico me ayuda a cuantificar el tiempo, pues el suceder del día y la noche me dan la sensación del cambio. Respecto al tiempo en relación con la vida humana nuestro filósofo considera que “cada hombre va cualificado por las dos fechas que limitan su vida, y éstas son la condición indispensable para que podamos entenderlo”1. La edad normal del hombre viene determinada por las experiencias.

 

Al niño le corresponde cierta sustantividad pero no es aun la persona que va a ser, de ahí se deriva la zozobra de los padres, pues no sane quién va a ser el niño. Se sabe cuando la condición  sexuada alcanza la madurez en la pubertad. El hecho de que el joven ha cambiado respecto al niño que empezó a ser, justifica la crisis religiosa en el joven. “La estructuración del tiempo humano se materializa en la edad. Biográficamente hay que considerar el tiempo que pasa y la edad que se tiene. Ante cada proyecto, el hombre dice: todavía no, ahora sí, ya no”2. Ha de empezar de nuevo y revisar todo lo que ha dejado atrás. El viejo tiene una vida mucho más dilatada, pero sus posibilidades se han reducido. Pero lo decisivo en la vejez es que de ahí no se puede pasar, no hay otra edad más allá. De ahí que el sentido de la vejez es como se enfrente a la muerte y qué significado tenga para él.

 

Finalmente nuestro filósofo introduce el tema del hombre como imago Dei, para ello recurre a la narración del Génesis que le sirve para cuestionarse en qué consiste la semejanza con Dios: “El hombre es esencialmente imperfecto, correlato finito de la infinitud […] siempre quehacer y por hacer […] pero lo contrario de las cosas […] su temporalidad está condicionada por todas las estructuras que acabamos de examinar, sin olvidar la condición sexuada, que introduce dos formas de tiempo biográfico humano”3. Como vemos el hombre está constituido por todas aquellas estructuras que hemos visto a lo largo de los capítulos anteriores, característica suya es también la finitud que nuestro filósofo enlaza con la temporalidad, que hemos estado viendo en estos dos últimos posts.

 

La próxima semana continuaremos adentrándonos con la exposición del Capítulo XXVI: Azar imaginación y libertad.

 

1MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Universidad, 1981, Pág. 52

 

2ROLDÁN, P., Hombre y humanismo en Julián Marías, Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1998, pág. 632

 

3MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 186