La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La familia cristiana, esperanza para la humanidad

Madrid es, por sexto año consecutivo, la capital mundial de las familias. Hay que agradecer el apoyo del Papa y reconocer el mérito del cardenal Rouco, al lograr que la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia haya adquirido una relevancia pública de la que hasta hace poco carecía, ‘camuflada’ entre las demás celebraciones navideñas. También es admirable el esfuerzo de muchas familias que acuden desde todos los puntos de España y Europa a dar testimonio público de la familia cristiana. Las circunstancias históricas no son fáciles, como ha advertido en COPE el Presidente de la Conferencia Episcopal. En España la legislación y la cultura dominante niegan la realidad natural del matrimonio y de la familia, y eso trae consigo innumerables dramas como la soledad, o las plagas del divorcio y del aborto, junto a una severa crisis demográfica.

Para la Iglesia, inmersa en el reto de la nueva evangelización, la familia es además un elemento clave para la transmisión de la fe. Con todo, quien de verdad se la juega es el ser humano. En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo, su identidad, ha advertido el Papa. Porque la familia es mucho más que una venerable institución digna de ser conservada. El ser humano sólo se comprende y alcanza su realización personal en relación con los demás, en primer lugar, desde su condición de padre, esposa o hijo. Pero esto, que hasta poco parecía evidente, en absoluto lo es hoy. Por eso es tan importante el testimonio público de la familia cristiana.