La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Sabotaje a la vida ciudadana

En democracia son múltiples las formas de participación ciudadana, de expresión de las ideas y de reivindicación de los derechos. La salud del sistema depende, en gran medida, del equilibrio entre estas formas de ejercicio de la ciudadanía. En un momento en el que se está reconfigurando el Estado y la sociedad, convendría que el Gobierno esté muy atento a los síntomas que expresan la caducidad de algunas de nuestras leyes y costumbres sociales, e intervenga con diligencia ante las iniciativas de sabotaje de la normal vida ciudadana.

El Presidente de la Comunidad de Madrid acaba de insistir en la necesidad de una reforma de la ley de huelga, que data de 1977. Son muchas las personalidades y no pocos los ciudadanos que consideran que la regulación de la huelga no supone una merma de este derecho ni una restricción de las libertades, al contrario. Máxime cuando el ejercicio del derecho a la huelga se lleva a cabo de forma abusiva y chantajista.  Particular incidencia social tiene este abuso cuando afecta a servicios públicos, como está ocurriendo desde hace semanas en la capital de España con las huelgas del metro, la cerrazón de los sindicatos en Telemadrid o la parálisis de sanidad pública. El derecho de huelga debe estar regulado de acuerdo con los principios de la Constitución. Como toda práctica social tiene un límite marcado por el derecho de los otros y por la necesidad de preservar el orden y la seguridad ciudadana.