La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Cardenal Rouco invita a los niños «a dar a conocer a Jesús a los demás niños”

Más de 3000 niños se dieron cita, el pasado sábado, en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, donde el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidió una Eucaristía para ellos con la que concluía el Encuentro Diocesano de Niños que se había celebrado durante la mañana en el Parque Madrid Río, y se iniciaba la Operación Sembradores de Estrellas, por la que los niños recorrerían las calles de la capital, felicitando la Navidad en nombre de los misioneros. ofrendafloral
En su homilía, el Cardenal se dirigió a los niños presentes en el templo afirmando que “los niños también son amigos del Señor, y quieren darlo a conocer a los demás niños, y a las personas mayores, porque ahora hay personas mayores en casa que saben menos de Jesús que los niños”. “Jesús, explicó, era el Hijo de Dios. Y quiso venir al mundo para hacerse Hijo del hombre. Con una Madre virgen y un padre que colaboró con Ella para darle una familia al niño Jesús”.

También les habló a los niños del pecado, que nos aparta de Jesús. “El Señor, dijo, ha venido para que esos enemigos del hombre queden vencidos, y el hombre en su corazón pueda sentir una llamada a ser bueno, a ser verdadero, a ser feliz. Las personas son felices cuando son verdaderas, cuando son buenas. Los niños y los mayores también. Incluso más: cuando son verdaderos y buenos son felices, es como si fuesen hermosos”, aseguró. Por eso, prosiguió, “el niño Jesús es todavía más belleza. Y Dios es una infinita belleza”.

“Ese Niño, añadió, que es el Hijo de Dios, nace para que todos los niños y todos los hombres del mundo puedan ser verdaderos, buenos, felices y, yo diría, para que todo pueda ser bello”. Por lo tanto, “en la vida, lo más importante es conocer a ese Niño, dejarle entrar en nuestro corazón, en nuestra vida” y hacer con Él el camino. Porque “no hay nada en este mundo que se pueda comparar a ese mundo que Jesús nos ha puesto al final de nuestra vida”.

Para el Cardenal, “conocer a Jesús es importantísimo. Darlo a conocer a los demás es un gran acto de amor”. Por eso, exhortó a los niños a hablar a sus compañeros de Jesús.

“Vamos a celebrar esta Eucaristía diciéndole: Señor, tú has venido, muchos no se enteran de que has venido”. “Celebramos esta Misa en un tiempo en el que recordamos que has venido y que quieres volver a nacer en nosotros. Y te vamos a recibir, a acoger con un gran corazón, pidiéndote que nos ayudes a acogerte siempre, y a que todos los niños del mundo te acojan. Sobre todo los que más sufren, los que están más abandonados, los más pobres, también los que son un poquito más malos”.

“El niño Jesús tuvo una mamá, una Madre en la tierra, que es la Virgen, que es madre de todos los hombres”, recordó. “A Ella le pedimos que nos ayude a vivir la Navidad llevando a Jesús a los demás, con la oración, con un regalo, con una ayuda a los pobres, siendo buenos hijos e hijas con nuestros padres, siendo un buen hermano de todos los niños y de todos los hombres del mundo”, concluyó.