La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítulo XXIV: “El temple de la vida”

ABSTRACT

Chapter XXIV: “The mettle of life” (“El temple de la vida”).

When we understand the “being” structural and biographically we arrived at the concept of ‘installation’, which makes it possible to find oneself. “The mettle is the modulation of the installation”, the mode and manner of installation, the “lifestyle”. Marias goes a step forward in the explanation of what the mettle is, and includes two new terms: condition and situation. The basic mettle is the “loving”, and is diversified according to sex […] male and female “loving” in different ways, with different mettle. Marías makes an explanation of the word mettle from different perspectives: from Heidegger philosophical point of view or from Aranguren Greek. The elements found in the mettle are “the various dimensions of human life: biological -race-,  the focused biological inheritance in the individual, the social and historical conventions, social class, the social figure of the profession, age, sex, the argument of the biography”

 

A continuación nos adentramos en el Capítulo XXIV: El temple de la vida de Julián Marías Antropología metafísica.

Julián Marías en este capítulo introduce el concepto del temple de la vida, destacando que en el hombre hay ciertos temples básicos que le pertenecen como estructura biográfica, que están radicados en cada una de las instalaciones, las cuales van siendo moduladas por este temple. “No podemos entender la vida humana sin recurrir al concepto de «estar»; recuérdese que hace tiempo que vimos que «estar» significa la inclusión en todo lo que es un lugar, un ámbito, un dónde. Cuando entendemos el «estar» estructural y biográficamente […] llegamos al concepto decisivo de «instalación», que hace posible el «encontrarse»”[1].

Es desde el concepto de instalación que Marías nos explica qué entiende por temple, así afirma que: “Por tener una estructura empírica y variable, el hombre, no sólo se encuentra, sino que se encuentra de diversas maneras; nos sólo tiene diversas instalaciones […] sino que estas instalaciones son una pluralidad  de posibilidades entre las cuales se mueve la vida. A esto se llama en español el temple: podemos decir que el temple es la modulación de la instalación”[2]. Para explicarlo se vale del ejemplo del uso de la lengua española, y cómo cada uno de nosotros, aun usando la misma, lo hacemos de una forma determinada, o como expresa nuestro filósofo “hay una manera de hablar el español, o mejor aún, si se quiere subrayar la instalación, en español, que es en cada caso la habitual; pero en cada momento, por lo menos en cada rato, hablo de cierta manera, cambiante según a quién habla, acerca de qué, con qué propósito, con qué proximidad, con qué sentimientos concomitantes con el decir”[3].

Dentro de la explicación sobre qué es el temple, Marías da un paso adelante e incluye dos nuevos términos: condición y situación. “La condición afecta a lo que «se es», la situación a «cómo le va a uno»”[4]. El concepto de instalación nos da cuenta del “encontrarse”, yo “me encuentro” haciendo algo, y siendo alguien[5]. “El temple es la modulación de la instalación”[6], el modo y manera de la instalación, la “forma de vida”.

El temple básico es el “amoroso”, entendida como “aquella modulación particular de la instalación sexuada donde se inserta el amor como posibilidad biográfica […] tiene dos caracteres de apego y efusión […] cada vida humana se mueve a lo largo de una escala que va desde el apego más intenso hasta el «despego», desde la generosa efusión hasta la carencia de ella […] Los temples «amorosos» se diversifican según el sexo […] varón y mujer son “amorosos” de distinta manera, con distinto temple, ajustados a sus respectivas figuras biográficas”[7].

Marías realiza, como hemos podido observar en capítulos anteriores, una explicación de la palabra temple desde diferentes vertientes: desde el filosófico de Heidegger o el griego de Aranguren. Además de establecer la relación con elementos tales como el metal o el uso del término en la música. Finalmente lo traslada al campo de la filología explicando el uso hecho por él, afirmando que “Lo que llamamos “registros” del idioma (coloquial, literario, oratorio, solemne, burlesco) corresponden a los diferentes temples de la vida”[8].

 

La próxima semana continuaremos con la exposición de la segunda parte de este  Capítulo XXIV: El temple de la vida.



[1] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 172

[2] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 172

[3] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 173

[4] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 173

[5] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 172

[6] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 172

[7] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 174

[8] MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 175