La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Treinta años de Felipe

Los socialistas celebraron ayer por todo lo alto los 30 años de la llegada al Gobierno de Felipe González. En un momento de grave crisis del PSOE parece que se buscan referentes en la socialdemocracia de inicios de los 80. Gonzalez llegó a Moncloa con un socialismo que había dejado de ser marxista, con un sólido equipo y con importantes apoyos internacionales a ambos lados del Atlántico, que apostaban por una izquierda moderna. Su arranque no fue malo. Impulsó la modernización que se había iniciado con los Pactos de la Moncloa. Pero no se le puede atribuir, como se hace ahora, el protagonismo absoluto en la creación del Estado del Bienestar. Su final fue desastroso.

Después de 14 años en el poder el felipismo era un sistema bajo el que crecía la corrupción, la guerra sucia contra ETA y una gestión poco eficaz y estatalista. Cuando Aznar cogió el relevo tuvo que pedir un crédito para poder pagar las pensiones. Pero los años de Zapatero han acabado por hacerlo bueno. Es difícil resucitar la socialdemocracia de hace tres décadas porque la globalización hace imposible que la sociedad del Bienestar tenga los mismos pilares. Pero al PSOE le vendría bien recuperar el rigor técnico que tenían los primeros ministros, su horizonte internacional y el respeto por una Iglesia que había favorecido la reconciliación y la democracia.