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Fely Sánchez, Directora General de la Cruzada Evangélica: “Pretendemos defender la dignidad en cada persona humana, buscando acercarles en libertad a Dios”

Ayer sábado 1 de diciembre, el Instituto Secular Cruzada Evangélica clausuró los actos del 75 aniversario de su Fundación. Lo hizo con una conferencia sobre su fundador, Don Doroteo Hernández, a cargo de Fely Sánchez, Directora General de la Cruzada, y una Misa de acción de gracias que presidió el Arzobispo de Valencia, Mons. Carlos Osoro. Del Instituto y la labor que desarrolla hablamos con su Directora General.

P.- ¿Qué es la Cruzada Evangélica? ¿Cuál es su carisma?

R.- Es un Instituto Secular: vivimos la consagración  en medio del mundo, mediante la síntesis que le es específica de secularidad y consagración. Pretendemos introducir en la sociedad las energías nuevas del reino de Cristo. Fue fundado en Santander a finales de 1937 por el sacerdote secular, hoy Siervo de Dios, D. Doroteo Hernández Vera, soriano de nacimiento. Y aprobado por el Papa, con sus constituciones, en 1976.

En general, nuestro campo de acción son las clases  populares. No nos centramos en una actividad concreta, la educación o la medicina, sino que estamos abiertas a las necesidades que van surgiendo en este devenir del tiempo y de la sociedad  en que estamos. Tenemos obras sociales en España, América y África, con: centros de formación profesional, colegios, granjas escuelas, atención a campesinados, hospital  Universitario,  comedores de desnutridos, casas de acogida, y  de mayores,  y  todo tipo de actividades en las parroquias, etc. Nuestra espiritualidad  es  recia  y sencilla, y a la vez de contagiosa alegría. Tenemos la Eucaristía como centro del día, el amor filial  a la Virgen, fidelidad a la Iglesia, y hacer lo ordinario extraordinariamente bien hecho en cada momento de nuestra vida.

P.- ¿Qué supone para ustedes estos 75 años de vida ‘al servicio del Evangelio’?

R.- Durante  ellos, hemos podido comprobar la ayuda amorosa de la Providencia y su misericordia con nosotros, que nos ha ido guiando en el caminar de los años, a pesar de las dificultades de todo tipo que nos hemos encontrado.

Con motivo de la celebración de los 75  años, se han organizado  en todos los centros del Instituto, tanto en España, como en América y África, distintas actividades: reuniones conmemorativas, charlas, conferencias, peregrinaciones… Eucaristías de acción de gracias presididas por los obispos o arzobispos de los lugares donde estamos  establecidas. Ha sido un año de reencuentro gozoso entre nosotras mismas, de profundización en nuestra espiritualidad y carisma y, en definitiva, un año  trascendental.  Lo estamos viviendo con ilusión.

 P.- Fueron fundadas en unos años difíciles, de persecución religiosa. Y en ese contexto, un grupo de mujeres valientes deciden embarcarse en una nueva aventura, y dejarlo todo por amor a Dios. ¿Qué queda de aquél espíritu en las Cruzadas de hoy?

R.- Las Cruzadas de hoy son herederas del espíritu de D. Doroteo, trasmitido por  aquellas  primeras  que lo recibieron  directamente.  Tratamos, por todos los medios,  de vivirlo y conservarlo tal como está en las Constituciones. Contamos además con los testimonios de vida de nuestro Fundador, ¡tantos! Y de los miembros que han ido  pasando, así Ascensión Sánchez, primera  Cruzada que murió en olor de santidad.

P.- Comienzan su actividad en Santander. Y su primera Obra fuera de la capital cántabra fue el Albergue de la Merced, en Madrid, donde también acogían, entre otras mujeres, a las que acababan de salir de la prisión. ¿Hay una preocupación especial en el Instituto por atender a las mujeres?

R.- La historia de nuestra Obra Social es como casi todas las Obras de la Iglesia: surgen como respuesta a una necesidad en la sociedad. En nuestro caso, así fue. En 1937 esta necesidad era atender a todos los que se quedaban huérfanos, desatendidos, con grandes   problemas y necesidades: familias, niños, jóvenes… como consecuencia del momento   histórico que se estaba viviendo.

En cuanto a la preocupación por la mujer, se debe a que ésta ha sido y es el eje de la familia, y en aquellos tiempos, dada la situación histórica en España, la necesidad era  más acuciante, y había que resolver las necesidades primarias y la educación de los niños. En consecuencia, pretendemos en primer lugar defender la dignidad en cada persona humana, buscando siempre su bien mayor, que es acercarles en libertad a Dios, hacerles ver que valen no por lo que tienen sino por lo que son, por lo que pueden. Pretendemos que se integren en la sociedad de un modo normal y responsable.

P.- Ascensión Sánchez fue una de las primeras Cruzadas, directora del primer Albergue de la Obra en Madrid. Murió joven, dejando detrás una vida marcada por el amor a Dios, la fidelidad al Instituto, el servicio al Evangelio, y la entrega incondicional a los demás. ¿Qué queda hoy de su testimonio?

R.- Lo más importante que dejó Ascensión fue el ejemplo de vida de Cruzada, que puede ser nuestro modelo y quizá el de cualquier laica consagrada. Exteriormente, ahí  está, en Coslada, la Obra social que lleva su nombre, que le dedicó el propio Padre  Fundador del Instituto. Y, además, nosotras, en algunas dificultades, recurrimos a ella pidiendo ayuda …y el Señor nos escucha.

P.- Las Cruzadas también son misioneras. ¿Cómo es el trabajo en tierras de misión? ¿Qué labor desarrollan?

R.- Todas  las  Cruzadas, por el hecho de serlo, son misioneras, porque el Instituto es  en sí misionero. Pero son varias las expediciones que ha salido de España para distintos lugares de misión, tanto para América como para África.

En Bolivia  están  las Cruzadas desde  finales  del año 1960.  Comenzaron  con obras sociales, atendiendo en salud y educación, que era lo más urgente en aquellos momentos, y prestando de manera especial atención materno-infantil y escuelas  primarias.  Hoy en día,  y  con la evolución de los tiempos, se han multiplicado las necesidades. En  cuanto a atención sanitaria tenemos un Hospital Universitario de 2º nivel, con más de 120 camas, donde están en funcionamiento todas las especialidades, con dedicación preferente a la  atención  madre – niño .

En cuanto a educación, se atienden niños desde  guardería  hasta  escuelas  de formación  profesional, con las especialidades más  necesarias  y útiles  como medio de integración  en la vida laboral y social de los jóvenes, pasando por escuelas primarias  y secundarias, hogares de acogida, internados de campesinos. Queremos hacer notar que varios  alumnos han pasado directamente a la Universidad. Esta formación está dirigida especialmente a jóvenes del área  rural.

La labor  que actualmente  desarrollan las Cruzadas  en Bolivia  y Perú, así  como en la República Democrática del Congo y Zambia, está basada en la evangelización y promoción, tratando de dar a los participantes una formación  cualificada lo más amplia posible que les sirva para insertarse en la sociedad  de manera  responsable, que  es  lo que el  Padre  Fundador  deseaba.

P.- En estos tiempos de crisis, ¿han notado un aumento de las ayudas particulares? ¿Qué puede hacer una persona que quiera ayudar a la Obra Social de la Cruzada Evangélica?

R.- Deseamos y necesitamos poder contar con ayudas de personas  particulares. Pueden  hacerlo: colaborando con su persona,  con su entrega, con su tiempo, con su aportación económica, y con su oración.