La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La esperada respuesta a los desahucios

La aprobación del decreto de Ley por el que se paralizan los desahucios en ejecución durante un período de dos años para casos extremos es un ejercicio de responsabilidad política y una obligada repuesta del gobierno a una de las demandas sociales más clamorosas. A una crisis económica y social como la que estamos travesando, le corresponden medidas extraordinarias que tengan en cuenta la alteración sustancial de las circunstancias en las que se produjeron los contratos. Sería deseable, una vez más, que la actitud del Partido Socialista rompiera con la hipocresía del doble discurso.

El clamor social en favor de una modificación de esta normativa, con  la necesidad de preservar el equilibrio entre las consecuencias de un grave problema social y los derechos de las entidades bancarias, fue expresado por múltiples instancias. Recordemos que la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal pidió, en su última reunión, que se buscaran soluciones justas que permitieran a las familias que estaban amenazadas de desahucio hacer frente a sus deudas sin tener que verse en la calle. Éste sería, decían los obispos, un signo de esperanza en medio de la crisis. 

 No obstante, estamos sólo ante un primer paso. Sólo hay soluciones para los casos más extremos. El decreto ley puede ser mejorado. Y con tiempo y sosiego es necesaria una modificación de regulación hipotecaria que compatibilice seguridad jurídica y financiera con justicia social.