Para que el mal prolifere basta con que los buenos no hagan nada (Edmund Burke)

Quizá nunca ha sido tan necesaria la religión

 Octavio Roncero, periodista.- Quizá nunca ha sido tan necesaria la religión y quizá nunca ha estado tan alejada del ser humano. La sociedad está distraída con otras cosas. Hay demasiadas máquinas y cachivaches sin cuento para intentar tapar el necesario diálogo con Dios. Demasiadas cosas nuevas. Hasta la naturaleza quiere ser apartada del  contacto humano. Existen llamadas, continuas. que no todo está dominado por el hombre. Incluso, las graves catástrofes, pero existen numerosas, otras cosas, más pequeñas, más importantes: que Dios existe… que tiene un papel importante y necesario  en tu vida. Hay, además, grupos importantes de seres humanos que aman a Dios y dialogan con El, como algo fundamental en sus vidas, pese a que el ambiente y las ideologías más disparatadas le bombardean continuamente.

En la apertura del Año de la Fé, el Papa Benedicto XVI, ha dicho que “…en medio de las tempestades que acechan a la Iglesia, a veces hemos pensado: “El  Señor duerme y se ha olvidado de nosotros…”  pero también hemos tenido una experiencia nueva de la presencia del Señor. El fuego del Espíritu Santo, el fuego de Cristo no es un fuego devorador o destructor, es un fuego silencioso, es una pequeña llama de bondad y de verdad , que da luz y calor… Hemos visto que el Señor no nos olvida… Sí, Cristo vive y podemos ser felices también   ahora porque su bondad no se apaga…”

Y da tres razones para su optimismo en Europa, en una de las entrevistas concedida para la película Bells of Europe en la que se incluyen también entrevistas con diversas personalidades para las razones  para la esperanza en Europa y sobre el futuro de ecumenismo, en la participaron entre otros el patriarca Cirilo I, de la Iglesia ortodoxa rusa, el primado anglicano, el ex presidente de la Republica Italiana, Giorgio Napolitano y el presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Poettering.

El primer motivo para la esperanza de Benedicto XVI es “el  hecho de que el deseo de Dios , la búsqueda de Dios, está profundamente inscrita en el alma humana y no puede desaparecer. Ciertamente, durante cierto tiempo, se puede olvidar a Dios, arrinconarlo, ocuparse de otras cosas.., pero Dios jamás desaparece”

El segundo motivo para la esperanza “consiste en el hecho de que el Evangelio de Jesucristo, la fe en Cristo, es sencillamente verdadera. Y la verdad no envejece. Se la puede olvidar durante un cierto tiempo, arrinconar, pero la verdad con como tal no desaparece”.

Por último, las ideologías tienen un tiempo contado,  parecen fuertes, irresistibles pero tras un cierto periodo de tiempo se consumen, no tienen fuerza dentro, porque les falta una verdad profunda. En cambio, el Evangelio, es verdadero y no se agota jamás. En todos los periodos de la Historia aparecen nuevas dimensiones suyas, aparece toda su novedad, que responde a las exigencias del corazón y de la razón humana; por este motivo estoy convencido de que hay una nueva primavera del cristianismo”.