La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La carta de Reding

La carta al Gobierno español de la Comisaria de Justicia, en la que recuerda que una Cataluña independiente no tiene cabida en la Unión Europea, desmonta buena parte de la campaña soberanista de CiU, basada en la contradicción de su vocación europea con querer dar la espalda a España. La carta de Viviane Reding no era estrictamente necesaria porque el Tratado de la Unión es bien conocido por la Generalitat y no admite ambigüedad, aunque algunos dirigentes nacionalistas pretendan quitarle importancia con la pretensión de que tan solo refleja una opinión personal. Pero el documento está sirviendo de punto de partida para una clarificación, de modo que el electorado catalán no se llame a engaño a la hora de acudir a las urnas el próximo día 25.

 En toda esta agitación política la única voz que se ha escuchado con fuerza en Cataluña ha sido la de un nacionalismo más preocupado en atizar los sentimientos que en decir la verdad, frente a los mensajes legalistas que han llegado de Madrid. El debate se ha centrado en buena medida en un sentimentalismo identitario cultivado durante décadas. Ahora se trata de desmontar algunas falacias, abrir un debate racional, respetuoso de la realidad y de la historia, y recuperar la confianza y la cordialidad que algunos se han empeñado en desmantelar. Esta es una tarea no sólo de los partidos políticos, sino de los medios, los intelectuales y la sociedad civil. Esperemos que haya espacio para este debate, más allá del griterío.