La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Cardenal Rouco destaca que «después de la JMJ, se puede decir que hay una juventud católica en el mundo muy unida y cohesionada”

En declaraciones al programa ‘La Mañana’ de Cope, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, dijo ayer que “hay un sector de la juventud española y europea, que no es la mayoritaria, que está unida a la Iglesia como no lo ha estado en los últimos 40 años. Para ellos, la fe es el factor determinante de su vida. Estos jóvenes son el grupo más cohesionado de la juventud española y europea que hay en este momento. Después de la experiencia de la JMJ de 2011, se puede decir que hay una juventud católica en el mundo muy unida y cohesionada, y que pueden ser millones”.  

Además, recordó la JMJ Madrid 2011, “un acontecimiento que nos llenó de gozo y de alegría a Madrid, a España, y yo creo que al mundo. Se vio que había una juventud, no limitada a un continente o a un área geopolítica y cultural determinada, que sentía la fe de la iglesia, que la vivía a fondo, y que mostraba cómo bebiendo de esa fe lo humano que salía de esa experiencia era de gran belleza: gozo, alegría, solidaridad…”.

Otro de los temas que abordó en su intervención ha sido el del Sínodo de los Obispos, clausurado por el Santo Padre el pasado domingo en Roma. En él, “representantes de todas las conferencias episcopales del mundo” han trabajado el tema de la Nueva Evangelización, todos preocupados “por la pérdida de las raíces cristianas de la vida, de la cultura de muchos de sus ciudadanos. Esa crisis de la fe, que no es de hoy, exige una respuesta de los que creen, de los que viven en la Iglesia, sobre todo de los que la guían: el Papa, los Obispos, las personas consagradas. Esa respuesta es lo que queremos ofrecer a ese mundo nuestro, el europeo y el euroamericano, descreído y apartado de sus raíces”.

En cuanto a la crisis que estamos viviendo, señaló que los “momentos difíciles de hoy tienen causas que vienen de atrás. Y si queremos curar las patologías sociales, morales, espirituales… de hoy, tenemos que tener en cuenta los factores morales y espirituales que han producido o están produciendo las patologías y los males presentes”. “Hay que subrayar el papel y la responsabilidad de la sociedad”, ha afirmado. “Dentro de ella, la Iglesia quiere hacer un poco de alma. Nuestro deber es decir que en el mundo incide la verdad y la acción de Dios”. “Aquellos en los que funciona el alma, dijo, procuran que su vida esté configurada en eso que se llama el mandamiento del amor: se preocupan por los que más necesitan bienes corporales, materiales… por aquellos que no tienen trabajo, que no les llega el dinero para resolver el problema del sostenimiento de la familia, y que no ven perspectivas de que puedan salir pronto de esta situación, que afecta a toda la sociedad”.

Aseguró que la Iglesia constata “que la generosidad de los fieles ha ido a más, es decir, a medida que crecía la crisis y se desarrollaba ese potencial de dolor, sufrimiento y pobreza en personas, familias…, lo hacía también la solidaridad: las colectas, los donativos fijos….”. Para el Cardenal, “lo importante no sólo es el dato de la ayuda material de los fieles, sino la ayuda personal”. Así, “el número de voluntarios aumenta, sobre todo en los segmentos de población que más pueden hacerlo: jubilados y jóvenes. No sólo se han incrementado las ayudas económicas para que Cáritas vaya adelante, sino las ayudas personales, la entrega personal de muchísima gente”.

En este sentido, explicó que “Cáritas actúa, sobre todo, a través de la red parroquial”, y reconoció que “hay situaciones puntuales muy graves que se abordan desde Cáritas Diocesana”. Por ejemplo, “para la información relativa a los que vienen a pedir alimentos, ayudas para pagar los alquileres, los recibos de la luz, las hipotecas… Ahora estamos muy comprometidos con el problema de los desahucios. Además, hay una obra común que atiende situaciones sociales de exclusión muy graves, que se dan siempre en tiempos de crisis, y que aumentan: con situaciones familiares de salidas de la cárcel, madres con niños…”. 

Concluyó recordando que las personas necesitadas siempre encontrarán ayuda en Cáritas. “En esos momentos de la vida en que el espíritu tiene que funcionar, ellos deben de sentir que estamos muchos preocupados por ellos, que queremos ayudarles de una manera eficaz, que ya se está haciendo, que se reza por ellos, y que el Señor les va a ayudar. Pero ellos pueden aprovechar estos momentos de su vida para advertir que hay mucha gente buena, y que ellos pueden ser muy buenos también, y que eso al final es lo que triunfa”.