La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Paloma Gómez Borrero: “A lo largo de los viajes hemos podido tomar el pulso en las situaciones más difíciles, eso es lo que querían los Papas”

Con un salón de actos repleto de padres de alumnos, miembros de corporaciones municipales, y alumnos del Colegio-Seminario, Paloma Gómez Borrero recordó la pasada semana en una conferencia los más de 104 viajes que ha realizado con el beato Juan Pablo II y con Benedicto XVI mientras que ha sido corresponsal de la Santa Sede para distintos medios de comunicación.
La periodista comenzó la charla “entre amigos”, relatando la primera vez que conoció a Juan Pablo II. Tras su elección, un 16 de octubre de 1978, realizaron el primer viaje apostólico a México y allí en un encuentro con los periodistas fue donde Wojtila prometió a la española aprender español en poco tiempo. Juan Pablo II era un Papa carismático que con suma sencillez hacía caer a la gente en las necesidades de sus hermanos. Como cuando fue a África a un lugar donde hacía 15 años que no llovía y quiso alentar al mundo rico que allí había gente que se moría de sed. O en su visita a Sarajevo cuando pidió al país, que había vivido un asedio durante 60 días, que fuera el símbolo de la paz.
Paloma Gómez Borrero continuó la charla con anécdotas de ambos Papas por Tierra Santa, Alemania, Gran Bretaña, donde Benedicto XVI llegó a ser recibido por la Reina Isabel II. Pero el momento más emocionante de la conferencia se produjo cuando la corresponsal relató los viajes del beato por España. Paloma intervino como ave mensajera para que se cumpliera la última voluntad de Víctor, un joven tuno, que quería que Juan Pablo II tuviera su capa cuando él estuviera en el cielo. O cuando el beato Juan Pablo II confundió en el Monte del Gozo las palabras de los jóvenes allí congregados que gritaban torero y el pontífice pensaba que coreaban Toledo.
En su última estancia en España en 2003, Paloma ha recordado como se despidió de ella en la Nunciatura, cuando acompañada por los Reyes le comentó que España era un gran país, con una gran juventud y unos grandes santos. Para finalizar la conferencia, el Obispo diocesano, D. Joaquín Mª recordó también sus encuentros con Juan Pablo II. Uno de ellos, cuando en su primera visita a España, estuvo en Orcasitas, un barrio de Madrid, con 12 párrocos, entre los que se encontraba D. Joaquín, que iban a poner la primera piedra a sus templos.