La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Naufragios y corrupción

La ausencia de perspectivas para encontrar trabajo en nuestro país no impide que millares de subsaharianos se agolpen junto a las fronteras del sur en espera de asaltar sus vallas o atravesar el Estrecho a riesgo de sus vidas, como ha ocurrido con el trágico naufragio de una patera en aguas de Alhucemas. No falta información en sus países de origen sobre la gravedad de la crisis económica que padecemos, y existe una colaboración para impedir las emigraciones clandestinas. Tampoco parece que a Marruecos le interese este fenómeno inmigratorio que, en buena medida, se concentra en su territorio como lugar de tránsito hacia España.

 El fondo del problema reside en la extrema pobreza y en las situaciones de violencia que se viven en los países de origen, donde funciona una corrupción que hace inútiles los esfuerzos de cooperación al desarrollo. Resulta incomprensible al respecto que la Unión Europea todavía no haya abordado este problema con la profundidad que exige un drama humano que cada vez adquiere mayores proporciones. La experiencia acumulada hasta ahora en la ayuda a los países subdesarrollados ha demostrado que no existen soluciones fáciles y que el dinero que se envía a veces sirve para enriquecer a los corruptos. Por ello se hace más urgente y necesaria una reflexión inteligente en la que no falte el espíritu de solidaridad ya sea para acoger al que llega ya para mejorar sus condiciones de vida en los países de origen.