La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Superar las diferencias

Pedro Herráiz. Filósofo.- La expresión es clara: superar; no es negar ni anular, no es reprimir ni olvidar; no es, desde luego, promover y alentar, jalear y aprovecharse de ellas. En toda convivencia es así, que es la base del querer seguir viviendo juntos.  

El mundo postmoderno en el que vivimos nos muestra diariamente el camino de la disolución, de la fragmentación, del arraigo excluyente, de la dialéctica antagónica entre lo común y lo propio, de la “independencia”. Estas propuestas chocan con las corrientes sociales que muestran de muchas maneras distintas la integración; de producción, de mercados y de algarabía. Cuando estamos asimilando que la condición propia de nuestro ser humanos es precisamente la dependencia, la interacción, el rio sirve a las corrientes que buscan caladeros exclusivos, construcción de identidades, utopías identitarias. No nos vengan con monsergas atolondradoras.

Aunar en un proyecto es difícil en tiempos de penuria y de reducción porque la tentación del “sálvese quien pueda” es muy fuerte. Hacen falta capitanes que pongan orden en la debacle y que permitan confiar en su lealtad al barco. Es lo que estamos buscando todos, todos –lo repito-.

Superar es ir más allá de donde estamos, pero también de donde “nos encontramos”. Si nos encontramos en conflicto, reconozcamos primero que somos nosotros, los de siempre, los los que nos encontramos; en conflicto, pero nos encontramos. Encontrarnos no es una cuestión  de saludo y ahí te quedas; es que nos re-conocemos cada uno en nuestro encuentro con los otros –los catalanes, los vascos, los castellanos, los gallegos, los extremeños, los andaluces… (perdonadme los demás por no hacer completa la enumeración, pero habría que enumerar cada pueblo y su vecino). No somos más que en este encuentro con los vecinos.

Ir más allá de las diferencias no nos lleva a ponernos por encima de los otros, pero nos permite construir con ellos una vida mejor común; eso es la política, ¡no?