La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Partidos diferentes pero no contrarios

Francisco Rodríguez Barragán. Licenciado en Geografía, Historia y Derecho.- Inquieto y preocupado por los graves problemas que nos aquejan, me vino a la memoria la sentencia que dice que todo reino divido en partidos contrarios será destruido. Nadie piense que deseo un partido único, que siempre deviene en tiranía, pero hay gran diferencia entre ser contrarios y ser diferentes.

Aunque ahora nuestros políticos y nuestros comunicadores repitan la frase:”como no puede ser de otra manera”,  para subrayar sus afirmaciones y posturas, creo que todas las soluciones relativas al gobierno de las cosas temporales pueden ser diversas, dependiendo de la prudencia de gobernantes y gobernados inclinarse por unas u otras en cada momento.

Son los partidos los que tendrían que elaborar y proponer respuestas razonadas y razonables para la resolución de los problemas y los ciudadanos inclinarse en cada momento por la solución que piensen más apropiada.

Sería necesario examinar si las propuestas de los partidos nacen de una clara actitud de servicio al bien común o de una insaciable ansia de poder para disfrutar y repartir privilegios entre sus conmilitones.

Con independencia de lo que digan los programas políticos, los ciudadanos deberíamos averiguar si buscan armonizar los intereses generales de la gente o favorecer a determinadas clase y oligarquías y votar en consecuencia, cambiando nuestro voto cuando lo estimemos conveniente, sin sentirnos obligados con ningunas siglas de por vida.

Creo que los partidos se vienen comportando mucho más como contrarios que como diferentes. Se nota demasiadas veces el deseo de destruir al contrario, de echarlo del terreno de juego, mediante la descalificación o la insidia, para conseguir un poder hegemónico, en una democracia sin alternancia y cuando alguna vez cambia de manos, considerarlo una anomalía a corregir por cualquier medio.

Dado que los ciudadanos somos los que al fin y al cabo pagamos los excesos y equivocaciones de nuestros gobernantes, tendríamos que estar muy atentos a no dejarnos manipular al servicio de ningunos intereses espurios a la hora de votar o a la de salir a la calle para manifestarnos.

Los ciudadanos tenemos que reclamar respeto de los partidos y otorgar nuestra confianza a los que ofrezcan soluciones posibles, capacidad, honradez y transparencia en su gestión, disposición a limitar su actividad política a un tiempo prudencial para volver a su profesión anterior, sin privilegios de ningún tipo de por vida. Si su gestión es digna de recuerdo, después que mueran, ya les dedicarán alguna calle o plaza.

Todas las regiones que nos forman como nación somos diferentes, lo que es estupendo y enriquecedor, pero si algunas se consideran contrarias al resto, también nos ponen a todos en peligro de ser destruidos. Juntos somos más que separados, por eso se empezó a construir una Europa unida hace más de cincuenta años, para dejar de vivir cada nación como contraria a cualquier otra y quedar asolada por las guerras. Resulta incoherente pedir al mismo tiempo unión y desunión, unión a Europa y desunión de España.

Nuestras diferencias nos complementan en un rico mosaico que nadie tiene derecho a destruir. El que quiera ser el primero que sirva a todos.