
“De la experiencia sinodal, señaló, saldrán muchos efectos y frutos espirituales, pastorales y misioneros para toda la Iglesia, también para la Iglesia en España, y muy singularmente para la Misión Madrid. Su programa, sus caminos, su objetivo y espíritu se sienten confirmados, profundizados y enriquecidos con lo ya aprendido y vivido en la experiencia sinodal. Las intervenciones del Santo Padre han sido extraordinariamente luminosas, señalándonos la verdad honda y profunda del itinerario eclesial de la nueva evangelización para la transmisión de la fe. El mensaje de los padres sinodales puede ayudarnos a comprenderlo, a realizarlo con mayor ardor, audacia y valor apostólico, movido por un apasionado celo por la salvación del hombre y de las almas que nos han sido confiadas”.
“Invocando a nuestra Señora y Madre, la Virgen de la Almudena, hagamos nuestras las palabras finales del mensaje de los padres sinodales llenas de belleza teológica y de tierna devoción a la Madre del Hijo de Dios Jesucristo Nuestro Señor y Madre de la Iglesia. La figura de María, dice el mensaje, nos alienta en el camino. Este camino, como nos ha dicho Benedicto XVI, podrá parecer una ruta en el desierto. Sabemos que tenemos que recorrerlo llevando con nosotros lo esencial, la cercanía de Jesús, la verdad de su palabra, el pan eucarístico que nos alimenta, la fraternidad de la comunión eclesial y el impulso de la caridad”. Concluyó encomendando la Misión Madrid a la Virgen.

















