La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La crisis dura, Caritas multiplica su acción

La crisis económica que padece la sociedad española afecta de manera especialísima al ámbito laboral. La pérdida de puestos de trabajo y los períodos prolongados de desempleo hacen que los niveles de precariedad social se hayan disparado. Es verdad que pese a los recortes, los servicios sociales que las administraciones públicas prestan en España mitigan los niveles de pobreza. Pero ni el sistema público de prestaciones es suficiente ni una sociedad digna de tal nombre puede permanecer indiferente ante la suerte de sus miembros.
Caritas es la muestra del compromiso a favor de los más débiles y necesitados que la Iglesia Católica presta en España y en todo el mundo. Gracias a los 64.000 voluntarios y a través 6.000 Cáritas parroquiales y 68 Cáritas diocesanas, la Iglesia distribuye bienes que satisfacen muchas necesidades y curan muchas heridas.

El deber del Estado es la promoción de la justicia pero eso no exime a los ciudadanos de su deber de solidaridad. Caritas es maestra en ello. No sólo porque su prestigio moral consigue que los ingresos se multipliquen, aún cuando aumentan los niveles de precariedad, sino porque es una institución eficiente que consigue que de cada euro invertido en programas de lucha contra la pobreza, sólo se destinen 6,3 céntimos al capítulo de Administración y Servicios. Todo ello con un objetivo prioritario: evitar que los efectos de la crisis recaigan en los más débiles y vulnerables.