La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Bolinaga como símbolo

La liberación del terrorista Bolinaga en función de una disposición judicial es objeto de múltiples consideraciones en las que se mezcla el respeto al Estado de Derecho, la indignación de las víctimas y el cambio de signo político producido en el País Vasco. Este caso se ha convertido en un símbolo de toda una serie de errores cometidos en las anteriores legislaturas, en las que se forzó la legalidad con el objeto de acabar a cualquier precio con los atentados. Así se vulneró el principio moral de que el fin no justifica los medios, fundamento del Estado de Derecho. El fin de la paz, por todos deseada, no podía justificar el atajo de negociar con los terroristas, que al final han cosechado un premio político sin haberse arrepentido, entregado las armas y pedido perdón.
Así se entiende la sentencia del Tribunal Constitucional que daba carta de naturaleza a la filial etarra que ahora se encuentra en el Parlamento vasco como segunda fuerza política. Bolinaga no ha tenido necesidad de arrepentirse de sus crímenes y ha sido acogido por los suyos como un héroe. Como bien decía esta mañana en COPE Maite Pagaza, la Presidenta de la Fundación Víctimas del terrorismo, este hecho es un signo elocuente de una enfermedad moral. Porque Bolinaga ha sido jaleado en su pueblo como héroe mientras las víctimas que viven en su mismo municipio se ven condenadas al ostracismo, al miedo y a la marginalidad. Y mientras eso siga así, hablar de pacificación y normalización en la sociedad vasca resulta un sarcasmo, aunque ETA haya dejado de matar.